viernes, 6 de febrero de 2009

¿QUIÉNES DAN LAS ÓRDENES?

La semana pasada me tome unos días libres para descansar. De regreso me entero de lo sucedido a la Gran Sinagoga de Maripérez, naturalmente la película histórica de mi vida comenzó a rodar.

Hace 85 años mi padre llegó a estas tierras, era un jovenzuelo de 16 años. Se hizo hombre aquí y aquí, junto con mi madre, formo su familia. Sembró cuatro hijos con once nietos con doce biznietos. Todos nacidos en estas tierras. Y eso sólo de la rama directa de mis padres, por que los Rosenthal, mis primos, los hijos y nietos de ellos, todos sin excepción, nacieron aquí. Somos más de cien personas vivas, por que mamá y papá y los hermanos de papá cambiaron de país, se fueron al infinito. Quedaron sus cuerpos plantados aquí en estas tierras que hicieron suyas, para recordarnos el país al que pertenecemos.

Decía un sacerdote católico en estos días que la vida se mide por la cantidad de amigos que tienes. Entonces esos Rosenthal aun viven. Donde quiera que vayamos encontramos a alguien que les conoció, que fueron sus amigos, socios, colegas, compatriotas y correligionarios.

Pero no somos la única familia hebrea, pues cuando papá llegó ya había una incipiente comunidad desde hacía un siglo, tenemos unos ciento ochenta o algo más de años en Venezuela. El cementerio judío de Coro, monumento nacional por cierto, fue creado en 1832. Somos generaciones y generaciones de venezolanos que profesamos la fe judía, la de Moisés: en la data que robaron encontrarán nombres que nunca imaginaron que pertenecieran a nuestra comunidad y practican la religión.

Durante estos ciento ochenta y cinco años de permanencia en Venezuela hemos recibido únicamente respeto y apoyo hasta hace unos años, cuando todo se alteró... La llegada al país de un equipo gobernante de estilo violento, racista y discriminatorio promulgó los cambios.

Comenzaron los abusos a la comunidad hebrea, donde incluso —por dos veces— atemorizaron a los alumnos violando el colegio Hebraica en busca de “armas” pero sólo encontraron plastilina, pupitres y pizarrones…

Como venezolana que profesa la fe judía, me siento avergonzada de que haya fanáticos compatriotas que malgobernados por sus mandantes, iluminan sus cabezas con basura, incitándolos a cometer tales actos de vandalismo desconocidos para los ciudadanos de este país.

Como promotora de la ampliación de conciencia me deshonra reconocer que hay humanos conduciéndose como si no lo fueran.

Como judía hija de judíos que nacieron en otros lares y murieron siendo venezolanos, lloro al pensar que sentirán mis padres viendo el horror de los sucesos.

Si desde el gobierno piensan que con su amedrentamiento nos obligarán a irnos, quiero que sepan que jamás, escúchenme bien, jamás abandonaremos nuestra patria. Que es inútil lo que hagan, que Venezuela es tan mía tan nuestra como lo es de un venezolano musulmán, católico o evangélico. Que han pasado cinco milenios y medio desde que fuimos colocados en este planeta, desde entonces hemos sobrevivido a infinitas penurias. Cuando el sanguinario Hitler hizo el intento de eliminarnos asesinando seis millones de nuestra gente, tampoco pudo excluirnos, a cambio fortaleció nuestra fe más que nunca. ¿Qué les hace pensar que ustedes, ignorantes resentidos tienen capacidad para lograrlo?

Hoy, frente a la Sinagoga de Maripérez, cuando el Honorable Rabino iba iniciar una lectura, un grupo de malévolos rojos de nuevo intentaron amedrentarnos. Tampoco lo lograron.

¿Quienes dan las órdenes?

¿Es que no han entendido que no podrán con nosotros? ¿De que valen las mentiras del ilustre Canciller, las lamentaciones del Presidente y los clamores de otros personeros gubernamentales pretendiendo hacer creer que se investigarán los hechos.

¿Quienes dan las órdenes?

Les recuerdo que los que atacaron la Sinagoga, hace pocos años profanaron la imagen de la Virgen Patrona en la Plaza Altamira. A ella la decapitaron, la pintarrajearon y la hicieron posar en posiciones obscenas. Son los mismos que con frecuencia atacan la Nunciatura.

¿Quienes dan las órdenes?

No atacan los judíos, no, atacan la religión por que ésta es un obstáculo en el camino marxista. Para ellos cualquier fe es un estorbo. Para el comunismo, históricamente, solo se debe ser fiel al ESTADO. Deben saber que tanto los actores como quienes los mandantes pagaran bien caro su conducta, por que el Universo tiene códigos que ningún régimen puede invalidar.

Los venezolanos de todos los credos somos fieles al Creador, al Hacedor de todo y ningún humano ocupara su lugar por mucho que persiga a quienes profesamos una religión.

Cuando me preguntan si siento miedo por estar anotada en la base de datos de mi comunidad, mi única respuesta es no, no tengo miedo. Y no siento temor por que nunca he negado mis raíces, por el contrario, las he esgrimido como punta de lanza para mi batalla en pos de la toma de conciencia. Y así como estoy registrada en la base de datos de mi comunidad, también lo estoy en la base de datos de mi país, en la del CNE, en la de Tascon. En la base de datos de mis colegas, en la base del dato de las escritoras. No será difícil encontrarme, aquí estoy.

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