jueves, 4 de febrero de 2016

VENGO DEL UNIVERSO


Al inicio de la vida en la Tierra, se generaron formas de vida insectoides, luego reptilianas y luego los mamíferos. Para hacer posible la vida en este planeta en el que habitamos  las formas fueron cambiado en función a la adaptación al medioambiente. Cambian y se fortalecen en la medida que se adaptan y sobreviven para luego vivir cada una de las experiencias que le permiten evolucionar y aumentar los niveles de frecuencia. Así se fue desarrollando nuestra casa de habitación.

Los desiertos, los eternos hielos, los oceanos y el Amazonas son los cuatro fabulosos ambientes que esconden los mayores misterios de sofisticadas civilizaciones ancestrales aun inexploradas. Es una prehistoria escondida bajo las arenas, los hielos, las aguas y la vegetación, muchas veces llenas de mentiras, patrañas y suposiciones.
   
Pero no es el caso de los  kayapó, la muy antigua tribu indígena asentada en el Estado de Pará, en Brasil. Su héroe fundamental: Bep Kororoti, que en lengua kayapó, significa "Vengo del Universo" o "Guerrero del Universo".

Son muy temidos por otras etnias que habitan el Alto Amazonas aunque tras muchos inconvenientes el gobierno de Brasil logró pacificarlos entre los años 40 y 50. Hoy en día, eso que anecdóticamente llamamos el mundo civilizado, los acosa y destruye tratando de erradicarlos de su entorno natural. Empresas multinacionales en el área de la explotación petrolera y maderera se aventuran a agredirlos. Empresas que son una vergüenza para quienes intentan conservar costumbres de una etnia que, de otra forma, puede ser totalmente eliminada, acabado con sus hermosas leyendas y costumbres en manos de la tecnología y la modernidad, avalada por intereses monetarios.

Los mitos más repetidos entre los kayapó explican los orígenes de sus nombres personales. Se refieren a un héroe que es secuestrado por unos seres supremos que viven bajo de la tierra a los cuales acceden tras una ceremonia. Ellos les dan una fuente de nombres, y lo envían de nuevo a la superficie.


Pero también tienen características distintivas de su cultura, me refiero a los discos ubicados en el labio inferior que eran utilizados por los hombres y todavía son portados por algunos de ellos en un extraño canon de belleza (ver imagen). Se acompañaban con pinturas en su cuerpo, son diseños tipo filigrana y geométricos en los que predominan los colores rojos y negros.

El curso del Sol y de la Luna son entendidos como ciclos circulares, y sus danzas y rituales también usan la forma circular como símbolos dominantes.


Como en toda etnia, la mayor jerarquía la tienen los sabios y ancianos de la tribu, en este caso ellos refieren que en los orígenes habían vivido en el cielo pero, cuando sus antepasados vinieron descendieron a la Tierra, dejaron relegados a algunos de sus familiares, que cuando en las noches sienten frío, encienden fogatas y desde la tierra, su refulgente brillo se ve como estrellas.

VISOKI DECHANI, EL MONASTERIO


Entre sus diversas actividades, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se dedica a promover la preservación del patrimonio cultural valioso para la humanidad. Cuando este es un patrimonio nacional, debe tener valoración específica excepcional que permita que se le califique como Patrimonio Mundial de la Humanidad, como se definió en Paris, 1972, durante la "Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural" cuando se afinaron los criterios para que así fuese considerado un bien. Un legado para la comunidad internacional. Y es el país donde este se encuentre, el que se ocupara de su protección y defensa, a fin de mantenerlo impoluto para el futuro.

El monasterio ortodoxo serbio ubicado en Kosovo, MONASTERIO VISOKI DECHANI, es uno de esos extraordinarios patrimonios.

Cada vez con mayor frecuencia, se analizan y encuentran evidencias de la presencia extraterrestre en nuestro planeta. De diversas formas, las manifestaciones y señalizaciones de estas son expresadas en tumbas de gran tamaño, elementos arqueológicos y obras pictóricas que así lo señalan. Pinturas en el Monasterio de Dechani, es una de ellas.

Ejemplo del  arte bizantino del siglo XIV los muros de esta iglesia están cubiertos de imágenes que representan escenas del Antiguo Testamento mezcladas con fantásticas naves y animales legendarios. Sorprende sin duda los dibujos de esos vehículos celestes, totalmente negadas por los monjes del Monasterio quienes refutan la valoración de expertos que así lo señalan. Ellos alegan que eso que podrían parecer naves cósmicas en realidad representan un eclipse solar ocurrido durante la crucifixión de Jesús y los dibujos serían el sol y la luna emergiendo por el oeste, como claramente se ve en el mural. ¡Sorprendente valoración! Puesto que tanto el sol como la luna salen por el Este.

Adicionalmente el relato refiere que esto duró unas tres horas, cuando los eclipses sólo tienen una duración de minutos. Los argumentos esgrimidos realmente son infantiles, cabe preguntarse ¿a que tanto ocultamiento de lo que pareciera ser una realidad?

Se observa con claridad a personajes sentados en el interior de cada nave, que sin duda muestran manejar algo semejante a un equipo de control.
¿Es posible que unas pinturas de tantos años hayan pasado desapercibidas para la comunidad del arte pictórico? Pues sí, así ocurrió. Hasta que en 1967 una foto tomada por Aleksander Paunovich, estudiante de la Academia de Artes de Yugoslavia, apareció en una revista hoy desaparecida y una vez analizada se observaron en lo que serían las naves, algunos símbolos semejantes a los de cierta mitología mesopotámica.

Todo un misterio, que se hace real al observar las pinturas. Por otro lado, ¿por qué el pintor relaciono a Cristo con tres divinidades de la mitología mesopotámica a saber,  

SIN (NANNAR, para los sumerios, dios masculino de la Luna,
SHAMASH (UTU, dios del Sol, simbolizado con un disco solar de cuatro puntas con otros cuatro rayos ondulados intermedios. 
ISHTAR, IANNA, asociada al planeta Venus y representada con una estrella de ocho puntas.

Se podría pensar que el artista relaciono  al mismo Jesús, con aquellos seres extraterrestres  de la mitología mesopotámica,  nombre general con el que se conocen las sagas sumeria, asiria y babilónica.

Sólo es uno más de las manifestaciones pictóricas de las tantas que se han ido encontrando, y que nos señalan que no hemos estado solos y con seguridad, nunca lo estaremos. Los seres celestes seguirán su labor de ayudar en la evolución humana.




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