domingo, 10 de abril de 2016

DUPLICIDAD EN TIEMPO CUÁNTICO


Desde tiempos pasados, se ha contemplado un  distanciamiento entre la ciencia y cualquier otra disciplina, que según ellos, no es comprobable. Evidentemente quienes así estiman que son las cosas, no tienen suficiente información sobre el acercamiento que desde hace más de un siglo la ciencia viene teniendo con el mundo invisible de la espiritualidad. Ya en 1869 el físico John Lubbock junto con treinta y tres miembros de la “Sociedad Dialéctica de Londres”, estudian eventos que podemos llamar paranormales. El dictamen de este grupo de científicos atrajo a otros hombres de la ciencia.

Y así, progresivamente en el siglo XIX y XX, innumerables científicos sobre todo físicos, fueron acercándose para finalmente definir que hay aspectos antes no considerados, que enlazan sus materias con las holísticas. Entre ellos está William Crookes, célebre físico y Premio Nobel, Julian Ochorowicz, profesor de Filosofía y Psicología en la Universidad de Lemberg (Polonia), quien hizo múltiples estudios buscando comprobar lo irreal de la telepatía, pero al no tener éxito, tuvo que asumirlo públicamente y se dedico a profundizar en su estudio. Los premios nobel en medicina, Dr. Charles Richet, Alexis Carrel ente otros, el Premio Nobel de Física Wolfgang Pauli, en colaboración con Jung,  los doctores Stanley Krippner y Montague Ullman.  Podría pensarse que sólo los Premios Nobel se interesan en esta materia, pero no es así. Son innumrables los científicos que están girando su intelecto en la búsqueda de explicaciones que sus materias específicas no le ofrecen.

En tiempos más recientes, el Dr. Bruce Lipton, es uno de ellos. También el físico Jean Pierre Garnier Malet, quienes tocan aspectos que podrían ser considerados ciencia ficción. Este es el caso de lo que expresa la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo, de Garnier Malet quien junto con su esposa Lucille, son los creadores de la teoría que habla de la duplicación de todo cuanto existe desde una gran masa cósmica, léase planeta hasta un grano de arena. Naturalmente, el hombre también tiene un doble que habita en tiempo cuántico, es lo que conocemos como el cuerpo energético y el cuál se contacta desde el pensamiento.

En su teoría habla del ser multidimensional, pero que entre una y otra dimensión y sin tener conciencia de ello, podemos contactarnos a nosotros mismos, a nuestro doble cuántico, por cierto invisible al ojo del hombre.  Dice el físico, que es de esa manera cómo nos convertirnos en clarividentes, alcanzamos presentimientos, e información sobre el futuro,

¿Podemos así cambiar nuestro futuro? Naturalmente que sí, desde el libre albedrío y considerando que ya tenemos la solución al evento que consultamos con ese otro yo, ¿por qué equivocarnos?


CUERPO DE LUZ, PROTECTOR INFINITO

Todo cuanto vive, sea una bacteria, un planeta, árbol o el hombre, está envuelto de un cuerpo altamente luminoso que por su misma característica conoceremos como cuerpo de luz. Si, es un elemento que no conocíamos y que podría confundirse con el aura, siendo ambos de notable diferencia. La primera se encuentra muy separada del cuerpo físico y la segunda pegadita de la piel.

La primera encapsula  el cuerpo físico y le transmite información, pero fundamentalmente lo protege de aquello que puede dañarlo. Es un campo de luz de muy alta frecuencia con conexiones lumínicas que forman una red conectada a todo el cuerpo físico, allí se encuentran poderosos vórtices de energía que lo regulan y mantienen en equilibrio y mantienen la funcionalidad biológica. Precisamente en ese cuerpo de luz, es donde se encuentran los meridianos de los que tanto hemos escuchado hablar, posee un intercambio permanente de luz y conocimiento que podríamos comparar con el disco duro de nuestra computadora, es algo así como un archivo estelar viviente.

Es parte del universo, es el patrón creador del cuerpo humano, pero al mismo tiempo y de una u otra forma, su extensión nos interconecta. De allí el precepto de los místicos teóricos de que todos somos uno.

Pero ¿de qué está formado? Ni más ni menos que de innumerables átomos de luz, corpúsculos a los que llamaremos códigos, partículas de luz inteligente y coherente. Hemos escuchado frecuentemente decir “todo el conocimiento está dentro de ti”, pues no exactamente, pero si muy parecido. Pues esos códigos tienen capacidad creadora, contienen un gran banco de información infinita que el hombre acumula en su ser, y que poco a poco, se van abriendo para expresar el conocimiento que contiene, que por cierto no es todo. Por eso regresamos para completar las asignaturas pendientes, que son muchas. 





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