lunes, 2 de julio de 2012

PROFECÍAS, PROFECÍAS

Hoy 2 de Julio se cumple en aniversario de muerte del famoso astrólogo y médico francés Michel de Nôtre-Dame; mejor conocido como Michel Nostradamus. Al igual que sus antecesores,  era versado en matemáticas, que implicaba conocer en profundidad la astrología, la medicina y la farmacia.
Procedía de una familia judía que se vio forzada a hacerse bautizar para preservar la vida y sus bienes. Entonces cambio el evidente apellido Salomón por el de Nostradamus, lo encontraba más misterioso y seguro. Ya sus profesores conocían sus extraordinarias facultades. Ellos mismos recordaron la conocida anécdota cuando durante un paseo por  Génova, tropezó a Felice Peretti, un monje franciscano. Sorprendiendo a quienes le acompañaban, se arrodillo frente a él, tomándole la mano para así inclinar su cabeza y honrarlo. Sus compañeros de viaje, no salían de su asombro, y al cuestionarlo, respondió: Tan sólo rindo respeto a Su Santidad, pero nadie le comprendió hasta que en 1585, aquel monje, Peretti, llegaría a solicitar se le conociera como Sixto V cuando ascendió al trono pontificio.
Poco ha variado el tener una consulta para atender a quienes desean conocer el futuro, ya entonces durante el día Nostradamus atendía a sus clientes, pero al anochecer, se encerraba en su observatorio personal: estudiaba el cosmos.
Fue cuando comenzó a escribir sus Centurias, donde relataba en forma metafórica de los cambios y guerras que asolarían el mundo, de las revoluciones en Europa. Entre tantas otras, entre sus sorprendentes profecías fue que Egipto se revelaría y despertaría la ira guardada durante mucho tiempo.
Podría sorprendernos o llenarnos de incredulidad pensar que se puede estar al tanto -con anterioridad- de hechos a sucederse en el futuro, pero los conocedores saben que esto es posible. Nostradamus no fue el único que predijo eventos que posteriormente ocurrieron, abundan hoy en día los pronosticadores, hoy hay otros sabios que tienen el don de la predicción,  personajes a veces anónimos, capaces de hacer profecías. Es cuestión de no dejarse llevar por el primer nombre que asome, sino de llegar hasta aquellos que disponen de ese regalo divino. Ya encontrarlo es una suerte, y otra que acepte hablarnos de ese futuro tan buscado. Mientras más saben menos protagonismo buscan.










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