miércoles, 28 de junio de 2017

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE, un tema real.


Son diversos los temas que inquietan a la humanidad sobre la perpetuidad, el más allá, si tenemos un alma,  las deidades, la vida extraplanetaria, etc. Pero sin duda la pregunta más impactante y contundente es ¿existe la vida después de la muerte? Inquietud a la que se van sumando personalidades de la ciencia antigua y la contemporánea.

Ya por el siglo IV a.C Platón, en su obra el Fedón argumentaba que la inmortalidad del alma era una realidad.

Hoy en día, el ruso Yuri Bérland estudiante  de la Universidad Federal de los Urales, en Rusia, asevera que es  matemáticamente comprobable que hay vida después de la muerte, y busca aportes económicos para demostrarlo. Pero no es el único y ocuparía muchas páginas citando los innumerables personajes, en su mayoría científicos, que opinan lo mismo.

El Dr. Raymond Moody filosofo licenciado en la Universidad de Virginia, donde obtuvo un B.A. (1966), un máster (M.A., 1967) y  en 1969 un Ph. D. en dicha especialidad. También obtuvo un doctorado en psicología en la West Georgia College, donde más tarde sería profesor. En 1976, le concedieron el doctorado (M.D.) en el Medical College de Georgia. Más adelante en 1998, en la Universidad de Nevada, Las Vegas Moody fue designado Chair in Consciousness Studies. Tras obtener su doctorado, trabajó como psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia. (Wikipendia) y es autor de un importante libro sobre vida después de la muerte llamado Vida después de la vida.

Recientemente se ha dado a conocer la reciente experiencia del Dr. Fernando Dangond, profesor de neurología en Harvard y director médico de Neurología en la farmacéutica Merck amen del Dr. Eben Alexander, neurocirujano de la misma universidad de Harvard, ambos casos de escépticos quien nunca creyeron en la realidad de una existencia no física del espíritu. Con una concepción materialista del universo, alegaban que la idea del alma era absurda, hasta que en el caso del Dr. Dangond Castro tuvo una experiencia paranormal a través de su esposa y el Dr. Alexander a quien una meningitis bacteriana lo colocó durante los siete días en estado de coma experimentando una transformación absoluta en su manera de pensar, ahora basado en las experiencias vividas durante ese trance.
Hoy en día ambos afirman y confirman que nuestra vida aquí se basa en llevar a evolucionar nuestras almas, es una prueba de amor por nosotros y el prójimo, en aprender a ser compasivos.

El Dr. Alexander visito el reino de la eternidad donde dice que la comunicación es telepática y las respuestas a las interrogantes son respondidas de inmediato. El espacio donde se encontraba era una realidad que aunque incomprensible es absoluta, donde se podía lograr todo lo deseado con tan sólo pensarlo, donde la calidad y el estilo de amor es más universal, donde no se sentía solo sino por el contrario, siempre seguro.

Aquel espacio que aquí en la tercera dimensión denominamos cielo sería una versión del lugar donde él se encontraba, pero la ciencia ortodoxa aun no acepta estos postulados ni le interesa, como a Platón, saber si el alma es inmortal ni si ese cielo es o no real. Lo que sí le interesa es establecer el vínculo entre la conciencia y el cerebro. La postura clásica es que la conciencia es un producto de la actividad cerebral y  se extingue cuando este deja de funcionar.

Me pregunto, ¿el ambos doctores procedentes de una muy reconocida universidad ―Harvard― son menos científicos que sus otros colegas?


Hay una realidad que confirma la vida después de la vida, ya tenemos sobre este tema innumerables respuestas que lamentablemente la ciencia no desea aceptar para no mover las estructuras de su conocimiento formal, sin embargo su no aceptación no hace menos auténtica esta verdad.

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