sábado, 8 de julio de 2017

ASÍ PIENSO YO…

Con frecuencia encontraran entre mis artículos referencias relativas a la existencia de vida fuera del planeta Tierra.  Nada sorprendente, pues ya los libros sagrados hablan de eso. Sólo que día tras día se van encontrando más y más evidencias, unas públicas otras sostenidas en cierto sutil secreto, pero todas refieren una realidad ya inocultable.

Revistas físicas y virtuales, programación en vivo y virtual, aceptaciones y negaciones, de todo hay. Pero cuando se suman las diversas piezas de tan intrincado rompecabezas, cuando se transita el laberinto de Creta que implica esta investigación, se van reconfirmando evidencias que si bien se intentan negar, sólo quienes no quieren ver, no ven.

Solía decía el astrofísico Carl Sagan, que cuando se observa la Tierra desde el espacio, luce como un pequeño punto azul. No existen aun equipos ni tecnología suficientemente especiales como para obtener imágenes diáfanas del exterior cósmico.

Estamos en el año 2017, hace apenas dos que se fundó en la Universidad de Cornell el Cornell’s Institute for Pale Blue Dots, cuyo propósito fundamental es generar un listado de huellas digitales de la vida que se originen en exoplanetas.

Sin embargo, deseo dejar claro que cualquier evaluación que se haga será basada únicamente en los sistemas conocidos, es decir, se estimará la vida de acuerdo a las condiciones que se conocen y manejan en el planeta Tierra. Por ejemplo, sin agua no es posible la vida. Y muchas veces me he preguntado, todos los planetas existentes y cuya vida sin duda valoro, necesitan de las mismas condiciones que lo hacemos nosotros los humanos de este planeta?  Mi simple lógica, dice que no.

Estoy absolutamente segura de que los seres que habitan esos otros espacios, podrían bien parecerse a nosotros, pero ¿y si no se parecieran…? podría pensarse que la diferencia morfológica afectaría su inteligencia o evolución? Hubo un tiempo, hace milenios atrás, cuando muchos de esos seres convivían con los terrícolas de entonces, se les tomaba por dioses, precisamente por sus altas capacidades y talentos. Son esos de los que líneas atrás les decía que aparecían relatados en libros antiguos.

En nuestro planeta vivimos diversas especies, nuestra casa de habitación común, es la Tierra. Sin embargo, un pez no puede vivir fuera del agua, moriría a los pocos segundos. Pero si un humano es lanzado a la misma agua que da vida a un pez, también moriría pues sus condiciones necesarias son absolutamente diferentes.  Una bacteria requiere diferentes condiciones de vida a la de un elefante. Desde mi visión, desde una óptica sencilla, lo mismo podría ocurrir con la vida en planetas diferentes al nuestro.

Cuando se inicio la vida en la Tierra, éramos como somos ahora? No. El desarrollo evolutivo tomo eones de tiempo, todo se transformo. Las diversas humanidades se han configurado de las más desiguales formas. Los animales disminuyeron su tamaño, con el advenimiento del hombre este también fue haciendo cambios anatómicos. En esos tiempos de formación planetaria, éramos como somos ahora? Qué hace tan difícil un razonamiento que pudiera poner en peligro nuestras creencias y paradigmas?


¿Hay temor a que seres altamente evolucionados cuyas capacidades desconocemos, pudiese peligrar este lugar, nuestra humanidad o cultura? Me imagino que sí.  Por otro lado, si su voluntad fuese amenazar el bienestar de esta humanidad y siendo tan evolucionados, ¿ya no lo hubiesen logrado? No hay que ser demasiado inteligentes como para no reevaluar conceptos que falsamente se han difundido. Sin embargo, siempre habrá seres espaciales que sin duda tienen ese propósito, pero no lo han logrado y ya...¡no lo lograrán!

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