Espacio dedicado al intercambio interesados en el desarrollo de la conciencia. Por el mundo de lo desconocido, insólito y misterioso. Ustedes son permanentes invitados a acompañarnos.
jueves, 30 de julio de 2009
miércoles, 29 de julio de 2009
SOBRE SAL Y ESPUMA©
Imponía su presencia.
Sal y pimienta en la cabeza, sal y espuma en el rostro.
De mediana estatura, su caminar tenia un imperceptible y característico balanceo, propio de su sólida madurez.
Así llegó a la marina donde guardaba su Sprinter.
Romántico a rabiar, tenía un solo amor, tan sólo uno, pues los pasados lo habían golpeado de tal manera que llegó a comprender, que sólo el vaivén del mar con su ondulación. Allí ocultaba la tibieza derramada, contrastando con esa frescura del agua salpicándolo durante el vaivén de sus paseos.
Anónimas. Inseguras. Tibias, cada lágrima representaba una carencia, un dolor. Pero allí, donde sólo él escuchaba, sin testigos que emitieran juicio, se dejaba impregnar de quietud y color.
Intuía las condiciones de la mar aún antes de pedir el parte del tiempo.
No fallaba nunca, ni se arriesgaba cuando había temporales. Era el primer sorprendido. Cómo o de dónde obtenía la sutil información, no lo sabia, pero jamás, jamás se había equivocado.
Siendo tan sólo un chicuelo amante de los deportes, comenzó a rondarla. Ella le dejaba hacer.
Un viejo libro sobre relatos de mar iba marcando sus tiempos, leía y releía deleitándose con las historias de avezados marinos de aventuras insólitas, le llenaban de inquietudes. Se lo colocaba dentro de aquellas barcazas, imaginándose uno más de ellos, haciendo las mismas cosas: Amarrando velas, achicando agua, seduciendo a olas como a mujeres enamoradas.
¡Qué tiempos aquellos! se decía ya rondando la edad donde la emoción queda atrapaba. Cuando el cúmulo de experiencias vividas quedaban silenciadas con aroma de mar.
¡Qué tiempos aquellos!, cuando eran embarcaciones de vela las que se balanceaban sobre las olas. Sobre sal y espuma se jugaba a la aventura de navegar….
Tal vez su vecino y amigo viejo, exagerara un poco cuando le relataba anécdotas de episodios, vividos durante las travesías en aquellos cucuruchos marinos, aderezados de tal forma que él comenzó a interesarse en ellos.-
Le atendía con fruición.
Jacinto decía, que aquellas barcazas parecían sirenas aladas dejándose arrastrar por los vientos, mientras cargaban en su vientre viejos marinos de manos callosas, con una perspicacia sin igual para reconocer el rumbo.
Pasado el tiempo, Bruno Flavio ya sentía una atracción única por ella: la amaba, era su realidad. En sueños la encontraba y desde la intensa profundidad de su ser la enfilaba cual corcel enardecido. Cabalgaba sobre sus crestas acariciándola con lujuria.
Sus entrañas se zarandeaban de emoción cada vez que ponía sus manos sobre ella, y como todo amante, nunca la encontraba imperfecta. A sus ojos, todo en su cuerpo era donaire.
Y en ese transcurrir de lunas la fue plasmando: objeto único de sus quimeras, hasta cumplir la odisea de llegar a acunarla. Su primera pelusa en el rostro, un imperceptible y tímido vello púbico y una hebra en la axila izquierda, eran sus tesoros, los cuidaba para no verlos esfumarse. Bien sabía que en ese proceso se acercaba a ella.
Necesitaba hacerse hombre…pronto.
Soñarla lo excitaba, llenaba todos sus espacios. Donde se encontrara, la misma fantasía le seguía.
Y a ello se dedicó. A tratar de convertir en realidades sus quimeras.
La vida fue llevándolo por otros derroteros y en ese andar, llegó a dar a una universidad rodeada de tierra por todas partes, donde una ducha común para los estudiantes era lo más cercano al agua que podía disfrutar. Sus sueños seguían con ella. Acercándose cuando la deseaba, retirándose cuando comenzaba a temerla.
Además de hacerse de un título, iba aprendiendo a tener apostura con las chicas. Una suerte de seducción innata lo llevaba a ser gracioso cuando andaba con ellas, pero ni por un solo minuto abandonaba su mayor anhelo, el que había dejado en aquella orilla de playa.
Muchas nubes pasaron desde que estos hechos fueron el norte de su vida, pero no, ¡tampoco eran su norte!, tan sólo un paso más para acercarse hasta la encrespada manta que la cubría y cobijarse en ella.
El tiempo se hizo su mejor amigo.
Fue dándole la seguridad tan maltratada por la crianza del hogar.
Sencillamente era un estilo de hacer. Sus padres fueron enseñados para dar a los hijos hasta tanto aprendan, se educan, dicen los padres, a la manera correcta. Pero esa corrección era tan sólo la clonación del modelo que conocían, no había otro.
Y así, haciendo tal como hacían ellos, se convirtió en imagen y modelo de cuanto no debe ser. Y sin quebrantar lo que consideraban un buen futuro, era entender la vida en otra forma, pues ¡craso error!, se tasaban por cuanto conocían.
Midiéndose con la vida creció y un buen día un hijo se convirtió en su primer gran capital.
Sin embargo, seguía añorándola. Era su único amor.
Soñaba en conquistarla, inventarla su eterna amante.
Resueltamente, hacía temerarias conjeturas sobre cómo sería su primer abordaje a aquellas intimidades aún para él desconocidas. Hasta ahora apenas se había atrevido a un suave cortejo.
Ella le dejaba hacer.
La meta familiar era asegurarse de continuar ejerciendo su ascendencia sobre él para no perderle. La suya era bien diferente, pues ya había comprendido el concepto de respeto por la otredad.
Comenzó a incursionar en un viaje interno que le enseñaba a descubrirse, y en íntima confesión, no todo cuanto sus padres alegaban era comparable con sus anhelos. Y no era una queja ni siquiera una objeción, sencillamente él aprendía a ser, mientras ellos permanecían en el hacer.
Jacinto, también le hablaba de aventuras en los mares, él sentía contraer su corazón ante tantas peripecias. Ahora, con más de un hijo a cuestas, aquellos relatos podrían haber sido parte de su pasada niñez, pero eran el todo de sus expectativas futuras.
Los chicos crecieron.
Él también.
La vida fue grata y recompensó sus esfuerzos.
Hoy hombres, los delfines nadaron sus propios caminos y un buen día enviudó.
Era el momento de comenzar -en serio- el galanteo tantas veces pospuesto, su tan esperada oportunidad de empezar a rondarla abiertamente. Ahora creía saber cómo halagarla hasta llegar a seducirla.
Era cuestión de tiempo.
Pero necesitaba de un elemento fundamental que le permitiera percibirla en profundidad, y en su discernimiento, comprendió lo ineludible de conocerse a sí mismo, si no lo hacía ¿cómo pretender llegar al alma de ella?
Pasaron noches y días.
Días y noches.
Y entonces, cuando comenzó la experiencia de reconocerse como luz en acción.
En su incursión sostenida hacia el interno de su ser, escarbaba sumergido en si y comenzaron los cambios del andar veloz en el tiempo que antes le parecía perdido.
Estrenó la certeza de concebir primero la necesidad de recorrer hacia adentro para luego navegar por la mar, donde no hay juicios, ni más valores de los que cada quien se endose, tampoco castigos sino más bien el tasar desde el amor todo cuanto le rodeaba. Un amor que había ido aprendiendo sin otro maestro que él mismo, pues quienes podían haberlo sido, le mostraban caminos diferentes al que ya él había encontrado.
Pero eso lo comprendió cuando deseo una amante.
Amante a la que no se había nunca atrevido a enamorar, y a quien hasta ahora, se aproximaba en suaves flirteos. Entonces comenzó el cortejo formal con quien sería su concubina definitiva, su manceba. Las otras sólo fueron tiempos breves. A ésta la pretendía para el resto de sus días.
Ahora, al iniciarse consigo mismo, pudo también emprender el profundizar en el alma de ella, quien serpenteante, en su inmensa soledad, se abandonaba entre el celeste esplendor de dos azules.
Entonces adquirió a Nereo, el velero que le acompañaría en su romance.
Lo bautizó con el nombre de uno de los dioses del mar cuya historia lo había fascinado, relataba haberse casado con la hija del titán Océano. Era Thethis, diosa de las aguas con quien engendró tres mil hijas y otros tantos hijos. Más tarde llegó a ser como él era ahora: un viejo sentado sobre las olas ostentando sus atributos, que si en él representaban la abundancia, en Océano mostraban un fabuloso dragón.
Y en el silencio del resonante murmullo en su magna soledad, comenzó a hacer la corte a su enamorada. Abrió la ventana y se permitió el despertar de su alma hasta asfixiar su espíritu.
Destejió añejos saberes utilizando como brújula la tarántula celeste que formaban las estrellas, conoció a sus criaturas y se hizo su compañero. Con ellas, comenzó a tramar nuevos sueños para recorrer su vida, siempre con un canturreo de gastadas melodías.
Tuvo encuentros con perdidos episodios que lo llevaban a reencontrarse con el amor. Ahora podía hacerlo sin apremios, la tenía de su lado.
Y el cansancio de estar vivo comenzó a desaparecer, reinauguró la alegría, la abrazaba y ella, candorosa, se dejaba cortejar y mirándose al espejo le relataba quimeras.
Sobre ella, maduró.
Cambió el fuego azul de sus ensueños por la potestad de surcarla a placer.
La mar se hizo su dueño y él, en un abrazo, se entregó en piel y entrañas.
Sal y pimienta en la cabeza, sal y espuma en el rostro.
De mediana estatura, su caminar tenia un imperceptible y característico balanceo, propio de su sólida madurez.
Así llegó a la marina donde guardaba su Sprinter.
Romántico a rabiar, tenía un solo amor, tan sólo uno, pues los pasados lo habían golpeado de tal manera que llegó a comprender, que sólo el vaivén del mar con su ondulación. Allí ocultaba la tibieza derramada, contrastando con esa frescura del agua salpicándolo durante el vaivén de sus paseos.
Anónimas. Inseguras. Tibias, cada lágrima representaba una carencia, un dolor. Pero allí, donde sólo él escuchaba, sin testigos que emitieran juicio, se dejaba impregnar de quietud y color.
Intuía las condiciones de la mar aún antes de pedir el parte del tiempo.
No fallaba nunca, ni se arriesgaba cuando había temporales. Era el primer sorprendido. Cómo o de dónde obtenía la sutil información, no lo sabia, pero jamás, jamás se había equivocado.
Siendo tan sólo un chicuelo amante de los deportes, comenzó a rondarla. Ella le dejaba hacer.
Un viejo libro sobre relatos de mar iba marcando sus tiempos, leía y releía deleitándose con las historias de avezados marinos de aventuras insólitas, le llenaban de inquietudes. Se lo colocaba dentro de aquellas barcazas, imaginándose uno más de ellos, haciendo las mismas cosas: Amarrando velas, achicando agua, seduciendo a olas como a mujeres enamoradas.
¡Qué tiempos aquellos! se decía ya rondando la edad donde la emoción queda atrapaba. Cuando el cúmulo de experiencias vividas quedaban silenciadas con aroma de mar.
¡Qué tiempos aquellos!, cuando eran embarcaciones de vela las que se balanceaban sobre las olas. Sobre sal y espuma se jugaba a la aventura de navegar….
Tal vez su vecino y amigo viejo, exagerara un poco cuando le relataba anécdotas de episodios, vividos durante las travesías en aquellos cucuruchos marinos, aderezados de tal forma que él comenzó a interesarse en ellos.-
Le atendía con fruición.
Jacinto decía, que aquellas barcazas parecían sirenas aladas dejándose arrastrar por los vientos, mientras cargaban en su vientre viejos marinos de manos callosas, con una perspicacia sin igual para reconocer el rumbo.
Pasado el tiempo, Bruno Flavio ya sentía una atracción única por ella: la amaba, era su realidad. En sueños la encontraba y desde la intensa profundidad de su ser la enfilaba cual corcel enardecido. Cabalgaba sobre sus crestas acariciándola con lujuria.
Sus entrañas se zarandeaban de emoción cada vez que ponía sus manos sobre ella, y como todo amante, nunca la encontraba imperfecta. A sus ojos, todo en su cuerpo era donaire.
Y en ese transcurrir de lunas la fue plasmando: objeto único de sus quimeras, hasta cumplir la odisea de llegar a acunarla. Su primera pelusa en el rostro, un imperceptible y tímido vello púbico y una hebra en la axila izquierda, eran sus tesoros, los cuidaba para no verlos esfumarse. Bien sabía que en ese proceso se acercaba a ella.
Necesitaba hacerse hombre…pronto.
Soñarla lo excitaba, llenaba todos sus espacios. Donde se encontrara, la misma fantasía le seguía.
Y a ello se dedicó. A tratar de convertir en realidades sus quimeras.
La vida fue llevándolo por otros derroteros y en ese andar, llegó a dar a una universidad rodeada de tierra por todas partes, donde una ducha común para los estudiantes era lo más cercano al agua que podía disfrutar. Sus sueños seguían con ella. Acercándose cuando la deseaba, retirándose cuando comenzaba a temerla.
Además de hacerse de un título, iba aprendiendo a tener apostura con las chicas. Una suerte de seducción innata lo llevaba a ser gracioso cuando andaba con ellas, pero ni por un solo minuto abandonaba su mayor anhelo, el que había dejado en aquella orilla de playa.
Muchas nubes pasaron desde que estos hechos fueron el norte de su vida, pero no, ¡tampoco eran su norte!, tan sólo un paso más para acercarse hasta la encrespada manta que la cubría y cobijarse en ella.
El tiempo se hizo su mejor amigo.
Fue dándole la seguridad tan maltratada por la crianza del hogar.
Sencillamente era un estilo de hacer. Sus padres fueron enseñados para dar a los hijos hasta tanto aprendan, se educan, dicen los padres, a la manera correcta. Pero esa corrección era tan sólo la clonación del modelo que conocían, no había otro.
Y así, haciendo tal como hacían ellos, se convirtió en imagen y modelo de cuanto no debe ser. Y sin quebrantar lo que consideraban un buen futuro, era entender la vida en otra forma, pues ¡craso error!, se tasaban por cuanto conocían.
Midiéndose con la vida creció y un buen día un hijo se convirtió en su primer gran capital.
Sin embargo, seguía añorándola. Era su único amor.
Soñaba en conquistarla, inventarla su eterna amante.
Resueltamente, hacía temerarias conjeturas sobre cómo sería su primer abordaje a aquellas intimidades aún para él desconocidas. Hasta ahora apenas se había atrevido a un suave cortejo.
Ella le dejaba hacer.
La meta familiar era asegurarse de continuar ejerciendo su ascendencia sobre él para no perderle. La suya era bien diferente, pues ya había comprendido el concepto de respeto por la otredad.
Comenzó a incursionar en un viaje interno que le enseñaba a descubrirse, y en íntima confesión, no todo cuanto sus padres alegaban era comparable con sus anhelos. Y no era una queja ni siquiera una objeción, sencillamente él aprendía a ser, mientras ellos permanecían en el hacer.
Jacinto, también le hablaba de aventuras en los mares, él sentía contraer su corazón ante tantas peripecias. Ahora, con más de un hijo a cuestas, aquellos relatos podrían haber sido parte de su pasada niñez, pero eran el todo de sus expectativas futuras.
Los chicos crecieron.
Él también.
La vida fue grata y recompensó sus esfuerzos.
Hoy hombres, los delfines nadaron sus propios caminos y un buen día enviudó.
Era el momento de comenzar -en serio- el galanteo tantas veces pospuesto, su tan esperada oportunidad de empezar a rondarla abiertamente. Ahora creía saber cómo halagarla hasta llegar a seducirla.
Era cuestión de tiempo.
Pero necesitaba de un elemento fundamental que le permitiera percibirla en profundidad, y en su discernimiento, comprendió lo ineludible de conocerse a sí mismo, si no lo hacía ¿cómo pretender llegar al alma de ella?
Pasaron noches y días.
Días y noches.
Y entonces, cuando comenzó la experiencia de reconocerse como luz en acción.
En su incursión sostenida hacia el interno de su ser, escarbaba sumergido en si y comenzaron los cambios del andar veloz en el tiempo que antes le parecía perdido.
Estrenó la certeza de concebir primero la necesidad de recorrer hacia adentro para luego navegar por la mar, donde no hay juicios, ni más valores de los que cada quien se endose, tampoco castigos sino más bien el tasar desde el amor todo cuanto le rodeaba. Un amor que había ido aprendiendo sin otro maestro que él mismo, pues quienes podían haberlo sido, le mostraban caminos diferentes al que ya él había encontrado.
Pero eso lo comprendió cuando deseo una amante.
Amante a la que no se había nunca atrevido a enamorar, y a quien hasta ahora, se aproximaba en suaves flirteos. Entonces comenzó el cortejo formal con quien sería su concubina definitiva, su manceba. Las otras sólo fueron tiempos breves. A ésta la pretendía para el resto de sus días.
Ahora, al iniciarse consigo mismo, pudo también emprender el profundizar en el alma de ella, quien serpenteante, en su inmensa soledad, se abandonaba entre el celeste esplendor de dos azules.
Entonces adquirió a Nereo, el velero que le acompañaría en su romance.
Lo bautizó con el nombre de uno de los dioses del mar cuya historia lo había fascinado, relataba haberse casado con la hija del titán Océano. Era Thethis, diosa de las aguas con quien engendró tres mil hijas y otros tantos hijos. Más tarde llegó a ser como él era ahora: un viejo sentado sobre las olas ostentando sus atributos, que si en él representaban la abundancia, en Océano mostraban un fabuloso dragón.
Y en el silencio del resonante murmullo en su magna soledad, comenzó a hacer la corte a su enamorada. Abrió la ventana y se permitió el despertar de su alma hasta asfixiar su espíritu.
Destejió añejos saberes utilizando como brújula la tarántula celeste que formaban las estrellas, conoció a sus criaturas y se hizo su compañero. Con ellas, comenzó a tramar nuevos sueños para recorrer su vida, siempre con un canturreo de gastadas melodías.
Tuvo encuentros con perdidos episodios que lo llevaban a reencontrarse con el amor. Ahora podía hacerlo sin apremios, la tenía de su lado.
Y el cansancio de estar vivo comenzó a desaparecer, reinauguró la alegría, la abrazaba y ella, candorosa, se dejaba cortejar y mirándose al espejo le relataba quimeras.
Sobre ella, maduró.
Cambió el fuego azul de sus ensueños por la potestad de surcarla a placer.
La mar se hizo su dueño y él, en un abrazo, se entregó en piel y entrañas.
jueves, 23 de julio de 2009
ADMIRADA EXCLUÍDA, serie Cuentos pequeños para gente grande
Filipa era la viva representación del vigor. Cada mañana, el casi negro cabello castaño, liso y muy brilloso, a su andar se deslizaba por la espalda, mientras se ejercitaba para complementar la poca actividad física que tenía. Caminaba por un parque cercano, llevando bien doblada una bolsa grande y regresaba con ella llena de flores, pues no pueden faltar en casa.
Pocos conocen sus otras fortalezas. Esas que hacen única a la persona, y como eso no lo comprenden o las consideran reprobables, transforman el desconocimiento en temor, alejándose de su trato.
Les engaña a todos.
Han sido años de falsear cuanto le acontece, pero hasta en eso, ha sido notoria. Lo cierto era ¡que les había burlado!
Con apenas algo menos que un tercio de siglo en su haber, resolvió derogar el contrato matrimonial. Al saberlo sus allegados, comenzó el forcejeo para ver quien tendrían más o menos poder, si ellos o ella. Venció la desafiante tenacidad, y Filipa, tomó un rumbo sin precedentes.
Un divorcio es una ruptura con lo establecido, pero aunque exista la fractura, la disolución no es absoluta, pues siguen habiendo lazos que unen los grandes con los pequeños. Pero no es su caso. Los vínculos terminaron de romperse tan pronto se asoma a una vida desconocida y comienza a sentirse capaz de convivirla.
Cambió la cena en el restaurant asiático por la mediocre novela de las diez de la noche, y el café mañanero en bandeja de plata por amasar arepas para servirlas humeantes y abombadas, acompañadas con un poco de cacao molido. Así falsifica el café al que hace parecer chocolate y ¡ala! al colegio todos. Rápido. A estudiar, para que mamá pueda ir a trabajar, después de dejar la comida lista para cuando los chicos regresen.
Apoyada del quicio de la puerta de la terraza, esparce abundantes granos de alpiste así atrae manadas de pájaros de la montaña cercana. Mientras atado a la reja, un trozo de bambú partido al medio hace de canoa. Dentro de ella coloca algunos plátanos maduros. Son la delicia de especies poco conocidas o en vías de extinción. Habitantes de la región que, conocen su vieja costumbre y le hacen honor al sugerente aroma dulzón que emana la fruta. Bajo los arpegios de sus graznidos, los loros, arremeten para picotearla, mostrando un arcoiris emplumado.
Aves y fruta desaparecen al unísono.
El interior de su casa, se percibe en un orden impregnado de una mezcla de almizcle con desinfectantes; los ventanales admiten colarse tanto luz de luna como de sol.
Su madre, amante de las buenas maderas, transfirió sus gustos a su única hija, y el mobiliario, de vieja factura, brilla. También le legó el manejo del hogar con detalles, que no en todas partes se notan; delicadezas propias de viejas costumbres.
Ese u otro empleo, la administración del hogar, estudios para complementar sus muy magros ingresos, y ¡vivir! ocupan veinte horas de su día.
Como castigo por evidenciar socialmente el haberle dejado, su marido la deja hundida en la gran pobreza económica, mientras ella, busca riqueza en su alma. Y así ha vivido desde entonces, si bien nadie sabe de los vericuetos que hace para subsistir, en la apariencia de la abundancia cuando sólo aventajan carencias. Imaginan que todo sigue igual: el entrenador privado de gimnasia, los trajes de medida, las vacaciones para esquiar, la niñera inglesa y las clases de violín para la hija mayor.
Les engaña a todos.
Pero eso nadie lo sabe.
Esos recuerdos ponen en evidencia cordones tejidos de penas que nadie supone, tampoco cuan vulnerable es desde su apariencia de mujer fuerte…e inesperadamente, comenzó a llorar.
Pero eso nadie lo sabe.
Cuando no le falta dinero para una cosa le falta para la otra, pero diestra en el disimulo, nadie conocen la realidad. Finge que todo sigue igual, mientras una permanente tenaza aprieta por dentro, pues sostener su facha de fortaleza, es un puñal que le cuelga del vientre y ante cualquier movimiento, se hunde un poco más.
De porte arrogante, disimula sus temores con soberbia, pero le preocupa que su delicadeza se llegue a interpretar con perverso prejuicio, y esos adjetivos no cuadran con su naturaleza. Bondadosa ingenuidad, que convive con su auténtica ausencia de malicia, en un mundo de percepción mecánica que no entiende su transparencia subjetiva, y ella, aprende a esgrimirla con aplomo.
Pero eso, nadie lo nota.
Viste modosa, semejando cualquier ejecutiva bancaria. Cada seis días se engalana con la ropa que conserva de sus tiempos de esclavitud. A fuerza de cepilladas, brilla más su cabello y lo recoge en un moño inusual, que sólo requiere un breve tirón para dejarlo caer por los hombros. Su discreto vestuario no oculta el ondulado movimiento que se inicia en la cintura y empuja las caderas a uno y otro lado, cediendo a la oscilación de los pequeños y erectos glúteos. Activa la chispa de sensualidad que, sin notarlo, derrocha a su paso. La acompaña el muy tenue balanceo del par de rigideces superiores, estandartes de su torso, masas puramente físicas que fungen de sostén de la ropa.
Su rostro sigue siendo la atracción para los hombres. Sus modales para las mujeres.
Un edificio de pocos pisos, en un discreto rincón de la ciudad, aguarda su llegada. Allí no hay pájaros, ni flores, ni huele a almizcle con desinfectante. En cambio, hay hambre de manoseos y una reputación de alta vara, inservible para satisfacer aquel cuerpo compacto.
La espera el infiel.
Un mueble principal reina en el espacio, acompañando de una mesa y dos poltronas; la nevera pequeña y un amplio baño de mármol.
Horas más tarde, regresa a casa llena de bolsas de mercado, incluyendo las golosinas que les gustan a los chicos.
Se gano su sustento y el de ellos.
Así, concibe el gran engaño, basándose en las normas de apariencia para evitar que ellos extrañaran su anterior vida.
Pero no lo logra.
En cambio, fueron sus más severos jueces.
Arañando de sus trabajos, se hace de una pequeña firma donde hay una sola empleada: ella. Empresaria triunfante, culta y elegante, de hablar reposado, así se la ve hacia fuera.
Hacia adentro, es una insigne luchadora, que evita a sus hijos pasar trabajo, ni ella pedir ayuda a propios o extraños. Sabe que sólo conseguirá excusas, por eso siempre tiene dos o más trabajos, cuyas destrezas aprendió a volar volando.
Y aun así, nunca le falta una sonrisa, una palabra cálida.
Era la admirada.
Corría la mitad de su propio calendario, cuando se sacude de ese otro yugo, y cuerra la compañía con la cual durante años había obtenido algunos éxitos, pero que ya no podía sostener.
¿Errores? Los ha cometido todos, pues asiste a esta escuela sin maestro donde tiene como única guía a su intuición y, algunas veces, no sabe escuchar esa melodía. Es cuando se equivoca.
Su natural distinción, el garbo en su caminar y la paz que su rostro irradia, molesta a su paso, sobre todo por que nadie comprende la razón de ello, ni la gente cercana ni tampoco quienes la han exceptuado de sus vidas.
Ahora, ya nada tiene que decir, nada que ocultar, es una empresaria exitosa y célebre.
Momentos de recuerdos, momentos de olvido, por su mente nada se pierde, nada se escapa.
Lágrimas masticadas y tragadas sin digerir, más sin embargo, su discurso, gemelo de su aspecto, es de armonía. A ella se recurre para dilucidar inquietudes, solucionar problemas. Saben que lo que va viene y todo gira como fue plasmado en la esférica rueda de la vida, sabiduría milenaria, inserta en ella, que no falla.
Combativa, su pasión la lleva a no desmayar en la búsqueda de mejorar las condiciones que le fueron impuestas hasta por su familia. Vive de la supervivencia, del día a día, de la mañana a mañana, subyugada por amenazas que llegan de todos lados.
Pero les engaña a todos.
Nadie, ni tan siquiera una de las integrantes del grupo de las doce, podrían imaginar, que para participar de sus saraos, sus sacrificios son colosales, como son lo es su esfuerzo por aparentar poder compartir sin por ello mellar su diario conteo del dinero.
Todo es mentira. Les engaña a todos.
Cada amanecer, calcula cuidadosamente los fondos con los cuales contará para ese día y tal vez para el siguiente. Mide con diligencia sus alimentos, hace maromas para utilizar hasta la última migaja, elabora platillos que luego no puede recrear pues olvida con cuales sobras las fue armando. Todo eran sobras.
Ahora, hace emparedados y sale a ofrecerlos en el lado opuesto a su vecindario. Si los vende todos, puede contar con un dinero adicional para cualquier eventualidad, pues ya sus carnes comienzan a ser magras y ha vivido sentenciada por causa de un mal amor.
Elegancia y delicadeza compite con cultura y capacidad creadora. Viste con empaque las ropas que adquiere en un mercado cercano, el cual visita únicamente cuando aparecen las ofertas. De lo contrario, no podría adquirirlas.
Los hijos, que nunca conocieron los detalles de cómo se manejaban los haberes en casa, ni de donde salían sus zapatos de marca, ya no viven con ella y evitan visitarla. Sus recuerdos, únicamente abarcan los errores, ya olvidaron los viajes en cruceros, los paseos a la playa y los platillos para mimarlos.
Pero eso nadie lo sabe.
Habla de los “merlo” y las “cava” como una conocedora, pero sólo los toma en casa de amistades; esta al tanto del valor de los boletos aéreos, pero jamás ha montado en un avión. Pasa los días toreando culpas mientras se consuela con boleros y otras cortavenas.
Pero eso nadie lo sabe. Les embauca a todos.
Ahora, narra historias, historias que nacen de la nada. Tiene un don, una pericia, una capacidad, que bien pudiera ser un infierno, pues no lo domina ni tiene control sobre ello. Puede escribir cuentos llenos de realismo, unos de mágicas fantasías sexuales y otros de tormentos del alma. Pero de ello no habla, se dedica a amansar esa traviesa maestría, que aparece ante cuanto observa. Desde un aguamanil hasta una niña con un paraguas, luego le pone color a las sombras y sonido a los suspiros. Llena un fragmento de espacio con seres sorprendentes, donde unos vuelan, otros se cuelgan de las marquesinas de los teatros o bien hilan anhelos con globos desinflados. Para poder hacer esto, es que vende emparedados de asado con mostaza molida, pues de lo contrario, no podría sostenerse.
Se la ha dejado fuera de la cotilla social pero mantienen la familiar, de la que ocasionalmente –por un ¿involuntario? descuido también era olvidada.
Son un grupo de doce mujeres, todas participantes de los mismos sucesos, llevan las mismas cargas, iguales labores. Con una vida fatua y dorada, y aunque abrigan cicatrices por doquier, les colocan esparadrapos para ocultar las raspaduras, mientras brindan con un buen Cabernet. Si alguna de ellas intuye sus dificultades, lo sana y deja de invitarla temerosa de verse obligada a ayudarla. Pero eso nunca sucederá y sólo una del grupo parece intuir aquella otra realidad.
Todas, menos ella, se cubren con el dosel que los verdes billetes les brindan.
Todas, reunidas en las mismas circunstancias dan una inexistente apariencia de igualdad.
Todas ríen y brindan por las mismas cosas.
Ella, hace insignes esfuerzos por participar, pero no siempre lo logra.
Familiares, amistades y compañeros de colegio dejaron de anotarla en su lista de invitados, pero cuando lo hacen, ella asiste a la celebración con la mayor de las galanuras. Comparte con propios y ajenos en los momentos de socializar.
Su sonrisa y su voz esconden sus aflicciones y su faz, refleja paz.
Y cuando comprendió que su tiempo había culminado, que ya no había como disimularle los rotos a los sillones y estaba exhausta del ocultar, mientras vendía sus emparedados de asado con mostaza molida, decretó cerrar su casa a las visitas que acostumbraban deleitarse con sus historias, embelesarse con su sabiduría, y eligió, dedicarse a ser.
No habría más engaños, se había reconocido.
Era la excluida.
Pocos conocen sus otras fortalezas. Esas que hacen única a la persona, y como eso no lo comprenden o las consideran reprobables, transforman el desconocimiento en temor, alejándose de su trato.
Les engaña a todos.
Han sido años de falsear cuanto le acontece, pero hasta en eso, ha sido notoria. Lo cierto era ¡que les había burlado!
Con apenas algo menos que un tercio de siglo en su haber, resolvió derogar el contrato matrimonial. Al saberlo sus allegados, comenzó el forcejeo para ver quien tendrían más o menos poder, si ellos o ella. Venció la desafiante tenacidad, y Filipa, tomó un rumbo sin precedentes.
Un divorcio es una ruptura con lo establecido, pero aunque exista la fractura, la disolución no es absoluta, pues siguen habiendo lazos que unen los grandes con los pequeños. Pero no es su caso. Los vínculos terminaron de romperse tan pronto se asoma a una vida desconocida y comienza a sentirse capaz de convivirla.
Cambió la cena en el restaurant asiático por la mediocre novela de las diez de la noche, y el café mañanero en bandeja de plata por amasar arepas para servirlas humeantes y abombadas, acompañadas con un poco de cacao molido. Así falsifica el café al que hace parecer chocolate y ¡ala! al colegio todos. Rápido. A estudiar, para que mamá pueda ir a trabajar, después de dejar la comida lista para cuando los chicos regresen.
Apoyada del quicio de la puerta de la terraza, esparce abundantes granos de alpiste así atrae manadas de pájaros de la montaña cercana. Mientras atado a la reja, un trozo de bambú partido al medio hace de canoa. Dentro de ella coloca algunos plátanos maduros. Son la delicia de especies poco conocidas o en vías de extinción. Habitantes de la región que, conocen su vieja costumbre y le hacen honor al sugerente aroma dulzón que emana la fruta. Bajo los arpegios de sus graznidos, los loros, arremeten para picotearla, mostrando un arcoiris emplumado.
Aves y fruta desaparecen al unísono.
El interior de su casa, se percibe en un orden impregnado de una mezcla de almizcle con desinfectantes; los ventanales admiten colarse tanto luz de luna como de sol.
Su madre, amante de las buenas maderas, transfirió sus gustos a su única hija, y el mobiliario, de vieja factura, brilla. También le legó el manejo del hogar con detalles, que no en todas partes se notan; delicadezas propias de viejas costumbres.
Ese u otro empleo, la administración del hogar, estudios para complementar sus muy magros ingresos, y ¡vivir! ocupan veinte horas de su día.
Como castigo por evidenciar socialmente el haberle dejado, su marido la deja hundida en la gran pobreza económica, mientras ella, busca riqueza en su alma. Y así ha vivido desde entonces, si bien nadie sabe de los vericuetos que hace para subsistir, en la apariencia de la abundancia cuando sólo aventajan carencias. Imaginan que todo sigue igual: el entrenador privado de gimnasia, los trajes de medida, las vacaciones para esquiar, la niñera inglesa y las clases de violín para la hija mayor.
Les engaña a todos.
Pero eso nadie lo sabe.
Esos recuerdos ponen en evidencia cordones tejidos de penas que nadie supone, tampoco cuan vulnerable es desde su apariencia de mujer fuerte…e inesperadamente, comenzó a llorar.
Pero eso nadie lo sabe.
Cuando no le falta dinero para una cosa le falta para la otra, pero diestra en el disimulo, nadie conocen la realidad. Finge que todo sigue igual, mientras una permanente tenaza aprieta por dentro, pues sostener su facha de fortaleza, es un puñal que le cuelga del vientre y ante cualquier movimiento, se hunde un poco más.
De porte arrogante, disimula sus temores con soberbia, pero le preocupa que su delicadeza se llegue a interpretar con perverso prejuicio, y esos adjetivos no cuadran con su naturaleza. Bondadosa ingenuidad, que convive con su auténtica ausencia de malicia, en un mundo de percepción mecánica que no entiende su transparencia subjetiva, y ella, aprende a esgrimirla con aplomo.
Pero eso, nadie lo nota.
Viste modosa, semejando cualquier ejecutiva bancaria. Cada seis días se engalana con la ropa que conserva de sus tiempos de esclavitud. A fuerza de cepilladas, brilla más su cabello y lo recoge en un moño inusual, que sólo requiere un breve tirón para dejarlo caer por los hombros. Su discreto vestuario no oculta el ondulado movimiento que se inicia en la cintura y empuja las caderas a uno y otro lado, cediendo a la oscilación de los pequeños y erectos glúteos. Activa la chispa de sensualidad que, sin notarlo, derrocha a su paso. La acompaña el muy tenue balanceo del par de rigideces superiores, estandartes de su torso, masas puramente físicas que fungen de sostén de la ropa.
Su rostro sigue siendo la atracción para los hombres. Sus modales para las mujeres.
Un edificio de pocos pisos, en un discreto rincón de la ciudad, aguarda su llegada. Allí no hay pájaros, ni flores, ni huele a almizcle con desinfectante. En cambio, hay hambre de manoseos y una reputación de alta vara, inservible para satisfacer aquel cuerpo compacto.
La espera el infiel.
Un mueble principal reina en el espacio, acompañando de una mesa y dos poltronas; la nevera pequeña y un amplio baño de mármol.
Horas más tarde, regresa a casa llena de bolsas de mercado, incluyendo las golosinas que les gustan a los chicos.
Se gano su sustento y el de ellos.
Así, concibe el gran engaño, basándose en las normas de apariencia para evitar que ellos extrañaran su anterior vida.
Pero no lo logra.
En cambio, fueron sus más severos jueces.
Arañando de sus trabajos, se hace de una pequeña firma donde hay una sola empleada: ella. Empresaria triunfante, culta y elegante, de hablar reposado, así se la ve hacia fuera.
Hacia adentro, es una insigne luchadora, que evita a sus hijos pasar trabajo, ni ella pedir ayuda a propios o extraños. Sabe que sólo conseguirá excusas, por eso siempre tiene dos o más trabajos, cuyas destrezas aprendió a volar volando.
Y aun así, nunca le falta una sonrisa, una palabra cálida.
Era la admirada.
Corría la mitad de su propio calendario, cuando se sacude de ese otro yugo, y cuerra la compañía con la cual durante años había obtenido algunos éxitos, pero que ya no podía sostener.
¿Errores? Los ha cometido todos, pues asiste a esta escuela sin maestro donde tiene como única guía a su intuición y, algunas veces, no sabe escuchar esa melodía. Es cuando se equivoca.
Su natural distinción, el garbo en su caminar y la paz que su rostro irradia, molesta a su paso, sobre todo por que nadie comprende la razón de ello, ni la gente cercana ni tampoco quienes la han exceptuado de sus vidas.
Ahora, ya nada tiene que decir, nada que ocultar, es una empresaria exitosa y célebre.
Momentos de recuerdos, momentos de olvido, por su mente nada se pierde, nada se escapa.
Lágrimas masticadas y tragadas sin digerir, más sin embargo, su discurso, gemelo de su aspecto, es de armonía. A ella se recurre para dilucidar inquietudes, solucionar problemas. Saben que lo que va viene y todo gira como fue plasmado en la esférica rueda de la vida, sabiduría milenaria, inserta en ella, que no falla.
Combativa, su pasión la lleva a no desmayar en la búsqueda de mejorar las condiciones que le fueron impuestas hasta por su familia. Vive de la supervivencia, del día a día, de la mañana a mañana, subyugada por amenazas que llegan de todos lados.
Pero les engaña a todos.
Nadie, ni tan siquiera una de las integrantes del grupo de las doce, podrían imaginar, que para participar de sus saraos, sus sacrificios son colosales, como son lo es su esfuerzo por aparentar poder compartir sin por ello mellar su diario conteo del dinero.
Todo es mentira. Les engaña a todos.
Cada amanecer, calcula cuidadosamente los fondos con los cuales contará para ese día y tal vez para el siguiente. Mide con diligencia sus alimentos, hace maromas para utilizar hasta la última migaja, elabora platillos que luego no puede recrear pues olvida con cuales sobras las fue armando. Todo eran sobras.
Ahora, hace emparedados y sale a ofrecerlos en el lado opuesto a su vecindario. Si los vende todos, puede contar con un dinero adicional para cualquier eventualidad, pues ya sus carnes comienzan a ser magras y ha vivido sentenciada por causa de un mal amor.
Elegancia y delicadeza compite con cultura y capacidad creadora. Viste con empaque las ropas que adquiere en un mercado cercano, el cual visita únicamente cuando aparecen las ofertas. De lo contrario, no podría adquirirlas.
Los hijos, que nunca conocieron los detalles de cómo se manejaban los haberes en casa, ni de donde salían sus zapatos de marca, ya no viven con ella y evitan visitarla. Sus recuerdos, únicamente abarcan los errores, ya olvidaron los viajes en cruceros, los paseos a la playa y los platillos para mimarlos.
Pero eso nadie lo sabe.
Habla de los “merlo” y las “cava” como una conocedora, pero sólo los toma en casa de amistades; esta al tanto del valor de los boletos aéreos, pero jamás ha montado en un avión. Pasa los días toreando culpas mientras se consuela con boleros y otras cortavenas.
Pero eso nadie lo sabe. Les embauca a todos.
Ahora, narra historias, historias que nacen de la nada. Tiene un don, una pericia, una capacidad, que bien pudiera ser un infierno, pues no lo domina ni tiene control sobre ello. Puede escribir cuentos llenos de realismo, unos de mágicas fantasías sexuales y otros de tormentos del alma. Pero de ello no habla, se dedica a amansar esa traviesa maestría, que aparece ante cuanto observa. Desde un aguamanil hasta una niña con un paraguas, luego le pone color a las sombras y sonido a los suspiros. Llena un fragmento de espacio con seres sorprendentes, donde unos vuelan, otros se cuelgan de las marquesinas de los teatros o bien hilan anhelos con globos desinflados. Para poder hacer esto, es que vende emparedados de asado con mostaza molida, pues de lo contrario, no podría sostenerse.
Se la ha dejado fuera de la cotilla social pero mantienen la familiar, de la que ocasionalmente –por un ¿involuntario? descuido también era olvidada.
Son un grupo de doce mujeres, todas participantes de los mismos sucesos, llevan las mismas cargas, iguales labores. Con una vida fatua y dorada, y aunque abrigan cicatrices por doquier, les colocan esparadrapos para ocultar las raspaduras, mientras brindan con un buen Cabernet. Si alguna de ellas intuye sus dificultades, lo sana y deja de invitarla temerosa de verse obligada a ayudarla. Pero eso nunca sucederá y sólo una del grupo parece intuir aquella otra realidad.
Todas, menos ella, se cubren con el dosel que los verdes billetes les brindan.
Todas, reunidas en las mismas circunstancias dan una inexistente apariencia de igualdad.
Todas ríen y brindan por las mismas cosas.
Ella, hace insignes esfuerzos por participar, pero no siempre lo logra.
Familiares, amistades y compañeros de colegio dejaron de anotarla en su lista de invitados, pero cuando lo hacen, ella asiste a la celebración con la mayor de las galanuras. Comparte con propios y ajenos en los momentos de socializar.
Su sonrisa y su voz esconden sus aflicciones y su faz, refleja paz.
Y cuando comprendió que su tiempo había culminado, que ya no había como disimularle los rotos a los sillones y estaba exhausta del ocultar, mientras vendía sus emparedados de asado con mostaza molida, decretó cerrar su casa a las visitas que acostumbraban deleitarse con sus historias, embelesarse con su sabiduría, y eligió, dedicarse a ser.
No habría más engaños, se había reconocido.
Era la excluida.
sábado, 18 de julio de 2009
Hoja de Vida
Veinte años irradiando luz
Venezolana del Estado Zulia, Planificador de Áreas, hoy dedicada
a la enseñanza del crecimiento integral del hombre a través de la
ampliación de conciencia. Bilingüe español/ inglés.
Para
su formación holística, acude a la Universidad de la Tercera Edad , cátedra
de Parapsicología durante seis semestres. El cierre de la institución la
obliga a nutrirse de la enseñanza dictada por diversos especialistas y continuar
en forma autodidacta.
Reconocida investigadora en
la ciencia de la paranormalidad —función PSI, que domina y maneja tanto como la
temática extraterrestre. Ambos campos le dan respeto y reconocimiento
internacional. Sobre esos temas ha asistido siete tesis de grado en cuatro
universidades venezolanas.
Psíquica de altura, se forma en temas holísticos como salud alternativa, Filosofía Zen, Educación para los Niños del Futuro, Buscando el Ayer (técnicas regresionistas) entre otros el Dr. con Bryan Weiss, Detección de Bloqueos Energéticos, Kabalah con el rabino Dr. Phillip S. Berg y el maestro cabalista Tomas Golding, Bioenergética, Oratoria, El Cerebro Humano en el Colegio de Psicólogos de Venezuela, en el CIMA con Jon Aizpurua cursa Parapsicología durante 14 meses, Magnetismo e Hipnosis, Visualización Creativa en el Instituto Venezolano para la Ciencia Psico-Transpersonal; Prosperidad, Primer Ciclo de AVATAR, 2º grado de Reiki Okuden, Sistema de Reiki-Ho con Milagro Torres, entre muchos otros. Al abrir la Universidad de la Tercera Edad, entra en la cátedra de Parapsicología durante cinco semestres, pero al cerrar la institución continua estudiando en forma autodidacta. Adicionalmente se forma como Life Coacher.
Frecuente invitada a dictar
charlas y conferencias sobre los temas en que se especializa, mantiene una
fuerte actividad como escritora. En Venezuela, entre otras instituciones ha
sido invitada por Bauxilum, el Rotary Club Valle de Caracas y el Rotary Club
Antímano, Colegio de Ingenieros en Valencia, Club Hebraica, Instituto
Shamballa, amen de múltiples centros de enseñanza holística. Adicionalmente
asesora a empresas como Consultora Transpersonal, guía la mente a que trabaje
en armonía con el cuerpo, desde el entendimiento del lenguaje no verbal entre
ambos. En el exterior: Organización Galileo Einstein (España), Centro de
Crecimiento Humano (México), Instituto de la Razón (Perú).
Como Asesora Transpersonal
es consultada tanto en su país como fuera de él por empresarios, políticos e
individualidades.
Ha cumplido con varias producciones extranjeras de diversos
países y hasta julio 2012 participado en más de 609 programas radiales
habiendo tenido el suyo durante dos años, sumando los
múltiples que ha hecho vía telefónica o Skype. Adicionalmente, ha sido
invitada a 396 programas de televisión en Caracas; en la
provincia venezolana en Puerto La Cruz , Maracay, Puerto
Ayacucho, Barquisimeto, Maracaibo, Valencia, Porlamar. En el exterior: México, Estados
Unidos, Argentina, España, Costa Rica, y Perú, y ha asistido siete tesis de
grado en cuatro universidades venezolanas cuyo tema es la paranormalidad.
En Radio Venezuela tema
Central de HECHOS DE MUJER en versión radio y televisión,
AGENDAMAGICA todos los miércoles en el
exclusivo espacio de la revista radial CALIDOSCOPIO, por Activa 90.7 y www.calidoscopio.com.ve, entre 2011/2012 invitada permanente en A LAS 3 COMO NINGUNA por Radio Capital 710 am y más recientemente,
en Radio Continente, 510am transmite con Guillermo Romero transmite su
AGENDAMAGICA. Para el inicio de www.visionradioonline.com fue invitada a participar en calidad de Asesora de Contenidos. Para TU CONEXION ESPIRITUAL dicta
talleres on line. Actualmente
sólo asiste a las invitaciones de numerosas emisoras y televisoras.
En prensa escrita, en varias
revistas y periódicos del país: El Tiempo, Karma, El Nuevo Mundo, Revista Dominical 22/05/2005 Cadena
Carriles,
El Impulso (3 oportunidades), El Peatón, Impacto Positivo, La Verdad (suplemento Entretanto) y en páginas internas otra
entrevista, Revista dominical de El Periodiquito (2 oportunidades), Edo.
Aragua, El Universal uno de los diarios más prestigiosos de Venezuela, Too
Much, Fenómeno Ovni (España), Vanidades Internacional, Reto -revista del
CONICIT- y SOMOS de Lima (Perú) Nuevo Universo, Cabala, Karma 7, MUNDO OVNI
cuyo número inicial se estrena con una amplia entrevista de España a Martha
Rosenthal, en Junio 2003 AÑO CERO, amén de las numerosas entrevistas que
aparecen en la red. Via
internet, diversos blogistas la han entrevistado.
Reconocimientos:
• En 1987
Doctorado Honoris Causa de la Academia Mundial de las Ciencias Ocultas y la
Cultura Esotérica, Barcelona, España;
• En Abril
2001 es nombrada Directora para Venezuela de VOLUNTARIOS DE LA ONU y Presidenta
de VCIFA también para su país por su labor de divulgación.
• Enero
2002, la institución española Galileo Einstein establece la Biblioteca Martha
Rosenthal.
• Sus
trabajos aparecen citados en numerosas páginas de los diversos buscadores de la
red de Internet.
Productora
Nacional Independiente (PNI) Nº 5476
PRODUCCIONES LITERARIAS:
·
CONVERSACIONES con Hermanos de las Estrellas
en formato digital eBook publicado en Junio 2012
- EL CODICE DE LA MANO, Manual personal © en formato eBook publicado en Enero 2012
·
EMISARIOS DEL MÁS ALLÁ ©
obra
largamente esperada por el lector hispano parlante. En sus páginas puede
encontrar explicaciones antes desconocidas desde el conocimiento develado. Resaltan aspectos holísticos conectados con
los científicos e históricos, del polémico tema que involucra a quienes actúan
como enlace entre la tercera dimensión y los habitantes del más allá. Con el
rotundo aval de su prologuista de lujo el Dr. Stanley Krippner cuando dice: “…si
Ervin Laszlo es acertado en la descripción de los Campos Akasicos, y Rosenthal
es precisa en su descripción de los canales, la investigación Psi puede
incorporar estos conceptos en su diseño investigativo” avalando así la labor investigativa. Publicado 2009
· ORISHAS©,
mundo mágico
· SANTA
BÁRBARA©,
historia y leyenda
· PINCELADAS
DE NAVIDAD©
· DIOSAS,
MAGAS E INICIADAS© conforma
parte de la terna de lanzamiento de Editorial ITUCI SIGLO XXI, Sevilla, España.
· AGENDA
MÁGICA©,
de carácter temático: iniciada en el año 2005.
· RETORNAN
LAS DIOSAS©,
nos habla del regreso e importancia de la mujer, asociada a la energía de las
deidades de los diversos panteones, quienes las dotan de enseñanzas y poderes
mágicos.
· HERMANOS
DE LAS ESTRELLAS, ¿dónde están? © su primera obra.
Trata sobre la experiencia con inteligencias superiores y de la cual vendió la
totalidad en los primeros 7 meses.
Sus dos primeras
obras van por su segunda edición y tres ejemplares de cada uno fueron
solicitadas por la nueva Biblioteca de Alejandría.
TEXTOS, DIRECCIÓN Y PRODUCCIÓN:
· CUENTOS
DE ESPANTO Y BRINCO serie de micros para radio sobre
temas paranormales y sorprendentes. Actualmente al aire por RCR durante
entrando al cuarto año
· Meditaciones
Guiadas (CD): Portales de Luz con música del renombrado compositor venezolano Jacky
Schreiber.
· Agenda
Mágica en su dial: programas radiales
OBRAS INÉDITAS:
· Mágico Hechizo© novela
· Galletas para
un Encuentro© novela
· REBELION© novela
· Cuentos pequeños
para gente grande© Serie de
cuentos para adultos
• Perra Vida©, novela
para TV.
' 58 212 5519440/04141359380
agendamagica@gmail.com / diosas2044@hotmail.com
http://miagendamagica.blogspot.com
Twitter: @agendamagica
Facebook: Martha
Rosenthal
domingo, 19 de abril de 2009
Carta abierta a un indolente venezolano
“Vinieron por los comunistas y no protesté,porque yo no era comunista…Vinieron por los judíos y no protesté,porque yo no era judío…Vinieron por los sindicalistas y no protesté,porque no era sindicalista.hoy vinieron por mi,y ya no queda nadie que proteste.”
Compatriota,
Las palabras de inicio pertenecen a un clásico de la historia del nazismo en Alemania, cuando Hitler comenzó a aplastar todo indicio de oposición a su régimen.Actualmente, esa misma situación está ocurriendo en Venezuela. El aborto de monigote llanero está aplastando, uno a uno, todo foco de oposición y todo obstáculo para eternizarse en un poder que usurpa.
Cada día vemos como un nuevo bastión de la libertad cae; vemos “nacionalizarse” una nueva empresa, bajo términos que son claramente un vulgar robo, cometido con la alevosía y la ventaja que le da al sátrapa miserable un puesto que no merece, que le queda grande.Has visto como despedían, en el 2002, a más de 20 mil empleados de PDVSA y no solo los despidieron, sino que los expulsaron con lujo de violencia de sus hogares en los campos petroleros, usando incluso gases lacrimógenos, sin importarles que en esas casas había niños, mujeres y ancianos. Entonces no hiciste nada, porque no trabajabas en PDVSA.Has visto caer a decenas de compatriotas en la masacre del Silencio, asesinados por francotiradores que, aparte de ser exonerados por la “justicia” chavista, fueron luego exaltados por el sátrapa como “valores de la robolución”. Miserables lacras asesinas que se dieron el lujo de confesar sus asesinatos y recibir una sentencia exculpatoria de “homicidio en defensa propia”. No protestaste, porque no eras de los que marchaban, y al final, “¿Quién les manda a ponerse a protestar”?
Como muchos, reclamaste en el 2001 que los “militares patriotas” no se sumaban a las protestas ciudadanas, hasta el 12 de Abril del 2002, y luego vimos como esos mismos militares que se sumaron a las protestas eran dados de baja o sometidos a juicios espúreos y condenados a prisión, y nada hiciste para apoyarlos. Simplemente, no eras militar.Han perseguido a periodistas que denunciaron las marramucias del régimen corrupto, y los han acusado de hechos inverosímiles, como que a Patricia Poleo la enjuicien por ser la autora intelectual del asesinato de un fiscal mafioso, corrupto y chantajista, o que a Roger Santodomingo le manden “recaditos” amenazantes en los cuadernos de su hijito de 5 años y luego le exploten el carro. Nada dijiste, porque no eres periodista, y además, ¿Quién los mandó a meterse con el gobierno y denunciar escándalos? Has visto cómo cerraron Radio Caracas Televisión, mediante un decreto que más parece el ultimátum de un ladrón que te está apuntando a la cabeza con una pistola calibre .40, el arma preferida de los bolivariasnos. No protestaste, porque no trabajabas en RCTV.Has visto como los títeres de la Cohorte Supina de Injusticias dobla la ley al antojo del marrano mayor y autoriza el robo descarado de los equipos de RCTV, valorados en miles de millones de bolívares, y no protestas, porque no eres abogado.Ves día a día como se amenaza a Globovisión, y se le anuncia un cierre muy cercano, quitándonos la única vía que tenemos para conocer la verdadera historia detrás de las mentiras robolucionarias, y no haces nada, porque “seguramente el mico mandante no se va a atrever a tanto”, o porque “Globovisión va a entrar al carril y va a dejar de dar noticias alarmistas y contrarias al gobierno”Has visto como “nacionalizan” hoteles y servicios, sin más razón que una supuesta nueva estrategia turística que “será definida en un futuro cercano”, y no haces nada, porque no eres un “mugroso oligarca dueño de hoteles”.Ves que el autócrata corrupto y asesino anuncia una nueva Constitución robolucionaria que garantice su perpetuación en el poder, al estilo del maldito asesino cubano, su “padre ideológico”, y no protestas, porque no eres político.¿Qué se necesita para que reacciones?¿Que uno de tus hijos proteste en la calle, reclamando por la libertad que nos arrebatan, y una bala robolucionaria trunque tus esperanzas de envejecer al lado de ese hijo que cayó “por ponerse a protestar”?¿Acaso esperas a que tu esposa, tu hermano, tu hijo o tu madre vayan a prisión por el “delito” de cacerolear su descontento con este régimen maldito?¿Necesitas que te dejen sin trabajo porque la robolución, ya dueña de toda empresa en el país, decidió que no eres “lo suficientemente robolucionario” para trabajar?¿O que la empresa donde trabajas pase “a manos del pueblo” y quiebre en poco tiempo, víctima de la inepta burocracia bolivariasna, dejándote en la calle, sin prestaciones y sin futuro?¿O que pierdas tu casa, porque la robolución decretó que ahora tu casa “es de todo el que necesite un techo”?¿Qué carajos hay que hacer para que brinques de tu cómodo sofá y protestes porque, día a día y pedazo a pedazo, te están quitando tu libertad y se roban tu Patria, convirtiendola en una caricatura cubana?Uno de los párrafos que más me ha estremecido en mis lecturas es el de “Archipiélago Gulag”, de Alexander Solzyenitzin, que narra la injusta detención de un ruso, acusado de un delito político en tiempos de Stalin, y los policías le piden que se comporte “a la altura, con educación y sin escándalos”, mientras es arrastrado a una prisión donde perdería la mayor parte de su edad adulta, encerrado como rata.Ese párrafo cuenta como el arrestado creía que era su obligación cooperar con sus captores y no gritar, ni hacer el menor escándalo que pudiera afectar al régimen del líder bien intencionado que, seguramente, ignoraba lo que estaban haciendo, en su nombre, los policías que lo arrestaban ilegalmente.¿Así estás tú hoy, sin levantar la voz para no “hacerle el juego a los imperialistas”, o estás creyendo que todo lo malo que pasa es ignorado por el ladrón mayor?¿Aún crees que la carne, el aceite y el azúcar, entre otros productos, no están en los mercados venezolanos por “una maniobra capitalista de los oligarcas vendepatria”?“Qué hay que hacer para que despiertes?Hoy protestan nuestros universitarios, que son hijos del pueblo, porque sienten que están perdiendo la libertad y el futuro al que tienen derecho. De ellos no puedes denigrar ni acusarlos de corruptos, vendidos, cachorros del imperio ni vendepatria, porque están reclamando sus ideales, los mismos que una vez les inculcaste a tus hijos, cuando era cómodo ser venezolano.¿Qué les vas a decir a tus hijos cuando te digan que estuvieron en una protesta estudiantil?¿Les vas a reclamar por “meterse en política”?Tú, y todos los padres de esos estudiantes deberían marchar al lado de sus hijos, porque están luchando por una misma Patria. Entonces ya no serían marchas de cincuenta u ochenta mil, sino de cientos de miles de venezolanos, hermanados por un mismo amor a la Libertad.Decía Andrés Eloy Blanco que “quien tiene un hijo, tiene a todos los hijos del mundo”. Ojalá no sea un hijo tuyo una baja en “la guerra contra el imperialismo”. Ojalá no sea un hijo tuyo el que caiga asesinado en una marcha estudiantil, porque me dolería igual que si fuera mi propia hija, que tambien está marchando por su país, por nuestro país.Ojalá quede alguien para protestar cuando te toque a ti ser la víctima de la “justicia” robolucionaria o del latrocinio bolivariasno.Ojalá crezca el número de venezolanos a los que les duele su Patria y no se contentan con “dejar hacer, dejar pasar”.No te creo cobarde, como algunos han dicho. Te creo indolente. El cobarde al menos tiene la excusa de su miedo. ¿Cuál es tu excusa?El futuro es la proyección del presente, y lo labramos día a día. Nuestros errores de hoy pesarán como loza lapidaria sobre las cabezas de nuestros hijos, y nuestros sacrificios actuales serán mañana compensados, para bien de nuestros descendientes.Empieza hoy a labrar un futuro digno para tus hijos. No dejes que la indolencia sea el signo de quienes hoy padecen esta dictadura que se encamina a la autocracia. No sigas justificando, con tu indolencia, la frase que nos endilgan en el exterior: “Venezuela tiene el gobierno que se merece”Por tus hijos, LEVANTA LA VOZ!!!Willmer Chiquín Sánchez venezueladigna@hotmail.com
Compatriota,
Las palabras de inicio pertenecen a un clásico de la historia del nazismo en Alemania, cuando Hitler comenzó a aplastar todo indicio de oposición a su régimen.Actualmente, esa misma situación está ocurriendo en Venezuela. El aborto de monigote llanero está aplastando, uno a uno, todo foco de oposición y todo obstáculo para eternizarse en un poder que usurpa.
Cada día vemos como un nuevo bastión de la libertad cae; vemos “nacionalizarse” una nueva empresa, bajo términos que son claramente un vulgar robo, cometido con la alevosía y la ventaja que le da al sátrapa miserable un puesto que no merece, que le queda grande.Has visto como despedían, en el 2002, a más de 20 mil empleados de PDVSA y no solo los despidieron, sino que los expulsaron con lujo de violencia de sus hogares en los campos petroleros, usando incluso gases lacrimógenos, sin importarles que en esas casas había niños, mujeres y ancianos. Entonces no hiciste nada, porque no trabajabas en PDVSA.Has visto caer a decenas de compatriotas en la masacre del Silencio, asesinados por francotiradores que, aparte de ser exonerados por la “justicia” chavista, fueron luego exaltados por el sátrapa como “valores de la robolución”. Miserables lacras asesinas que se dieron el lujo de confesar sus asesinatos y recibir una sentencia exculpatoria de “homicidio en defensa propia”. No protestaste, porque no eras de los que marchaban, y al final, “¿Quién les manda a ponerse a protestar”?
Como muchos, reclamaste en el 2001 que los “militares patriotas” no se sumaban a las protestas ciudadanas, hasta el 12 de Abril del 2002, y luego vimos como esos mismos militares que se sumaron a las protestas eran dados de baja o sometidos a juicios espúreos y condenados a prisión, y nada hiciste para apoyarlos. Simplemente, no eras militar.Han perseguido a periodistas que denunciaron las marramucias del régimen corrupto, y los han acusado de hechos inverosímiles, como que a Patricia Poleo la enjuicien por ser la autora intelectual del asesinato de un fiscal mafioso, corrupto y chantajista, o que a Roger Santodomingo le manden “recaditos” amenazantes en los cuadernos de su hijito de 5 años y luego le exploten el carro. Nada dijiste, porque no eres periodista, y además, ¿Quién los mandó a meterse con el gobierno y denunciar escándalos? Has visto cómo cerraron Radio Caracas Televisión, mediante un decreto que más parece el ultimátum de un ladrón que te está apuntando a la cabeza con una pistola calibre .40, el arma preferida de los bolivariasnos. No protestaste, porque no trabajabas en RCTV.Has visto como los títeres de la Cohorte Supina de Injusticias dobla la ley al antojo del marrano mayor y autoriza el robo descarado de los equipos de RCTV, valorados en miles de millones de bolívares, y no protestas, porque no eres abogado.Ves día a día como se amenaza a Globovisión, y se le anuncia un cierre muy cercano, quitándonos la única vía que tenemos para conocer la verdadera historia detrás de las mentiras robolucionarias, y no haces nada, porque “seguramente el mico mandante no se va a atrever a tanto”, o porque “Globovisión va a entrar al carril y va a dejar de dar noticias alarmistas y contrarias al gobierno”Has visto como “nacionalizan” hoteles y servicios, sin más razón que una supuesta nueva estrategia turística que “será definida en un futuro cercano”, y no haces nada, porque no eres un “mugroso oligarca dueño de hoteles”.Ves que el autócrata corrupto y asesino anuncia una nueva Constitución robolucionaria que garantice su perpetuación en el poder, al estilo del maldito asesino cubano, su “padre ideológico”, y no protestas, porque no eres político.¿Qué se necesita para que reacciones?¿Que uno de tus hijos proteste en la calle, reclamando por la libertad que nos arrebatan, y una bala robolucionaria trunque tus esperanzas de envejecer al lado de ese hijo que cayó “por ponerse a protestar”?¿Acaso esperas a que tu esposa, tu hermano, tu hijo o tu madre vayan a prisión por el “delito” de cacerolear su descontento con este régimen maldito?¿Necesitas que te dejen sin trabajo porque la robolución, ya dueña de toda empresa en el país, decidió que no eres “lo suficientemente robolucionario” para trabajar?¿O que la empresa donde trabajas pase “a manos del pueblo” y quiebre en poco tiempo, víctima de la inepta burocracia bolivariasna, dejándote en la calle, sin prestaciones y sin futuro?¿O que pierdas tu casa, porque la robolución decretó que ahora tu casa “es de todo el que necesite un techo”?¿Qué carajos hay que hacer para que brinques de tu cómodo sofá y protestes porque, día a día y pedazo a pedazo, te están quitando tu libertad y se roban tu Patria, convirtiendola en una caricatura cubana?Uno de los párrafos que más me ha estremecido en mis lecturas es el de “Archipiélago Gulag”, de Alexander Solzyenitzin, que narra la injusta detención de un ruso, acusado de un delito político en tiempos de Stalin, y los policías le piden que se comporte “a la altura, con educación y sin escándalos”, mientras es arrastrado a una prisión donde perdería la mayor parte de su edad adulta, encerrado como rata.Ese párrafo cuenta como el arrestado creía que era su obligación cooperar con sus captores y no gritar, ni hacer el menor escándalo que pudiera afectar al régimen del líder bien intencionado que, seguramente, ignoraba lo que estaban haciendo, en su nombre, los policías que lo arrestaban ilegalmente.¿Así estás tú hoy, sin levantar la voz para no “hacerle el juego a los imperialistas”, o estás creyendo que todo lo malo que pasa es ignorado por el ladrón mayor?¿Aún crees que la carne, el aceite y el azúcar, entre otros productos, no están en los mercados venezolanos por “una maniobra capitalista de los oligarcas vendepatria”?“Qué hay que hacer para que despiertes?Hoy protestan nuestros universitarios, que son hijos del pueblo, porque sienten que están perdiendo la libertad y el futuro al que tienen derecho. De ellos no puedes denigrar ni acusarlos de corruptos, vendidos, cachorros del imperio ni vendepatria, porque están reclamando sus ideales, los mismos que una vez les inculcaste a tus hijos, cuando era cómodo ser venezolano.¿Qué les vas a decir a tus hijos cuando te digan que estuvieron en una protesta estudiantil?¿Les vas a reclamar por “meterse en política”?Tú, y todos los padres de esos estudiantes deberían marchar al lado de sus hijos, porque están luchando por una misma Patria. Entonces ya no serían marchas de cincuenta u ochenta mil, sino de cientos de miles de venezolanos, hermanados por un mismo amor a la Libertad.Decía Andrés Eloy Blanco que “quien tiene un hijo, tiene a todos los hijos del mundo”. Ojalá no sea un hijo tuyo una baja en “la guerra contra el imperialismo”. Ojalá no sea un hijo tuyo el que caiga asesinado en una marcha estudiantil, porque me dolería igual que si fuera mi propia hija, que tambien está marchando por su país, por nuestro país.Ojalá quede alguien para protestar cuando te toque a ti ser la víctima de la “justicia” robolucionaria o del latrocinio bolivariasno.Ojalá crezca el número de venezolanos a los que les duele su Patria y no se contentan con “dejar hacer, dejar pasar”.No te creo cobarde, como algunos han dicho. Te creo indolente. El cobarde al menos tiene la excusa de su miedo. ¿Cuál es tu excusa?El futuro es la proyección del presente, y lo labramos día a día. Nuestros errores de hoy pesarán como loza lapidaria sobre las cabezas de nuestros hijos, y nuestros sacrificios actuales serán mañana compensados, para bien de nuestros descendientes.Empieza hoy a labrar un futuro digno para tus hijos. No dejes que la indolencia sea el signo de quienes hoy padecen esta dictadura que se encamina a la autocracia. No sigas justificando, con tu indolencia, la frase que nos endilgan en el exterior: “Venezuela tiene el gobierno que se merece”Por tus hijos, LEVANTA LA VOZ!!!Willmer Chiquín Sánchez venezueladigna@hotmail.com
viernes, 6 de febrero de 2009
¿QUIÉNES DAN LAS ÓRDENES?
La semana pasada me tome unos días libres para descansar. De regreso me entero de lo sucedido a la Gran Sinagoga de Maripérez, naturalmente la película histórica de mi vida comenzó a rodar.
Hace 85 años mi padre llegó a estas tierras, era un jovenzuelo de 16 años. Se hizo hombre aquí y aquí, junto con mi madre, formo su familia. Sembró cuatro hijos con once nietos con doce biznietos. Todos nacidos en estas tierras. Y eso sólo de la rama directa de mis padres, por que los Rosenthal, mis primos, los hijos y nietos de ellos, todos sin excepción, nacieron aquí. Somos más de cien personas vivas, por que mamá y papá y los hermanos de papá cambiaron de país, se fueron al infinito. Quedaron sus cuerpos plantados aquí en estas tierras que hicieron suyas, para recordarnos el país al que pertenecemos.
Decía un sacerdote católico en estos días que la vida se mide por la cantidad de amigos que tienes. Entonces esos Rosenthal aun viven. Donde quiera que vayamos encontramos a alguien que les conoció, que fueron sus amigos, socios, colegas, compatriotas y correligionarios.
Pero no somos la única familia hebrea, pues cuando papá llegó ya había una incipiente comunidad desde hacía un siglo, tenemos unos ciento ochenta o algo más de años en Venezuela. El cementerio judío de Coro, monumento nacional por cierto, fue creado en 1832. Somos generaciones y generaciones de venezolanos que profesamos la fe judía, la de Moisés: en la data que robaron encontrarán nombres que nunca imaginaron que pertenecieran a nuestra comunidad y practican la religión.
Durante estos ciento ochenta y cinco años de permanencia en Venezuela hemos recibido únicamente respeto y apoyo hasta hace unos años, cuando todo se alteró... La llegada al país de un equipo gobernante de estilo violento, racista y discriminatorio promulgó los cambios.
Comenzaron los abusos a la comunidad hebrea, donde incluso —por dos veces— atemorizaron a los alumnos violando el colegio Hebraica en busca de “armas” pero sólo encontraron plastilina, pupitres y pizarrones…
Como venezolana que profesa la fe judía, me siento avergonzada de que haya fanáticos compatriotas que malgobernados por sus mandantes, iluminan sus cabezas con basura, incitándolos a cometer tales actos de vandalismo desconocidos para los ciudadanos de este país.
Como promotora de la ampliación de conciencia me deshonra reconocer que hay humanos conduciéndose como si no lo fueran.
Como judía hija de judíos que nacieron en otros lares y murieron siendo venezolanos, lloro al pensar que sentirán mis padres viendo el horror de los sucesos.
Si desde el gobierno piensan que con su amedrentamiento nos obligarán a irnos, quiero que sepan que jamás, escúchenme bien, jamás abandonaremos nuestra patria. Que es inútil lo que hagan, que Venezuela es tan mía tan nuestra como lo es de un venezolano musulmán, católico o evangélico. Que han pasado cinco milenios y medio desde que fuimos colocados en este planeta, desde entonces hemos sobrevivido a infinitas penurias. Cuando el sanguinario Hitler hizo el intento de eliminarnos asesinando seis millones de nuestra gente, tampoco pudo excluirnos, a cambio fortaleció nuestra fe más que nunca. ¿Qué les hace pensar que ustedes, ignorantes resentidos tienen capacidad para lograrlo?
Hoy, frente a la Sinagoga de Maripérez, cuando el Honorable Rabino iba iniciar una lectura, un grupo de malévolos rojos de nuevo intentaron amedrentarnos. Tampoco lo lograron.
¿Quienes dan las órdenes?
¿Es que no han entendido que no podrán con nosotros? ¿De que valen las mentiras del ilustre Canciller, las lamentaciones del Presidente y los clamores de otros personeros gubernamentales pretendiendo hacer creer que se investigarán los hechos.
¿Quienes dan las órdenes?
Les recuerdo que los que atacaron la Sinagoga, hace pocos años profanaron la imagen de la Virgen Patrona en la Plaza Altamira. A ella la decapitaron, la pintarrajearon y la hicieron posar en posiciones obscenas. Son los mismos que con frecuencia atacan la Nunciatura.
¿Quienes dan las órdenes?
No atacan los judíos, no, atacan la religión por que ésta es un obstáculo en el camino marxista. Para ellos cualquier fe es un estorbo. Para el comunismo, históricamente, solo se debe ser fiel al ESTADO. Deben saber que tanto los actores como quienes los mandantes pagaran bien caro su conducta, por que el Universo tiene códigos que ningún régimen puede invalidar.
Los venezolanos de todos los credos somos fieles al Creador, al Hacedor de todo y ningún humano ocupara su lugar por mucho que persiga a quienes profesamos una religión.
Cuando me preguntan si siento miedo por estar anotada en la base de datos de mi comunidad, mi única respuesta es no, no tengo miedo. Y no siento temor por que nunca he negado mis raíces, por el contrario, las he esgrimido como punta de lanza para mi batalla en pos de la toma de conciencia. Y así como estoy registrada en la base de datos de mi comunidad, también lo estoy en la base de datos de mi país, en la del CNE, en la de Tascon. En la base de datos de mis colegas, en la base del dato de las escritoras. No será difícil encontrarme, aquí estoy.
Hace 85 años mi padre llegó a estas tierras, era un jovenzuelo de 16 años. Se hizo hombre aquí y aquí, junto con mi madre, formo su familia. Sembró cuatro hijos con once nietos con doce biznietos. Todos nacidos en estas tierras. Y eso sólo de la rama directa de mis padres, por que los Rosenthal, mis primos, los hijos y nietos de ellos, todos sin excepción, nacieron aquí. Somos más de cien personas vivas, por que mamá y papá y los hermanos de papá cambiaron de país, se fueron al infinito. Quedaron sus cuerpos plantados aquí en estas tierras que hicieron suyas, para recordarnos el país al que pertenecemos.
Decía un sacerdote católico en estos días que la vida se mide por la cantidad de amigos que tienes. Entonces esos Rosenthal aun viven. Donde quiera que vayamos encontramos a alguien que les conoció, que fueron sus amigos, socios, colegas, compatriotas y correligionarios.
Pero no somos la única familia hebrea, pues cuando papá llegó ya había una incipiente comunidad desde hacía un siglo, tenemos unos ciento ochenta o algo más de años en Venezuela. El cementerio judío de Coro, monumento nacional por cierto, fue creado en 1832. Somos generaciones y generaciones de venezolanos que profesamos la fe judía, la de Moisés: en la data que robaron encontrarán nombres que nunca imaginaron que pertenecieran a nuestra comunidad y practican la religión.
Durante estos ciento ochenta y cinco años de permanencia en Venezuela hemos recibido únicamente respeto y apoyo hasta hace unos años, cuando todo se alteró... La llegada al país de un equipo gobernante de estilo violento, racista y discriminatorio promulgó los cambios.
Comenzaron los abusos a la comunidad hebrea, donde incluso —por dos veces— atemorizaron a los alumnos violando el colegio Hebraica en busca de “armas” pero sólo encontraron plastilina, pupitres y pizarrones…
Como venezolana que profesa la fe judía, me siento avergonzada de que haya fanáticos compatriotas que malgobernados por sus mandantes, iluminan sus cabezas con basura, incitándolos a cometer tales actos de vandalismo desconocidos para los ciudadanos de este país.
Como promotora de la ampliación de conciencia me deshonra reconocer que hay humanos conduciéndose como si no lo fueran.
Como judía hija de judíos que nacieron en otros lares y murieron siendo venezolanos, lloro al pensar que sentirán mis padres viendo el horror de los sucesos.
Si desde el gobierno piensan que con su amedrentamiento nos obligarán a irnos, quiero que sepan que jamás, escúchenme bien, jamás abandonaremos nuestra patria. Que es inútil lo que hagan, que Venezuela es tan mía tan nuestra como lo es de un venezolano musulmán, católico o evangélico. Que han pasado cinco milenios y medio desde que fuimos colocados en este planeta, desde entonces hemos sobrevivido a infinitas penurias. Cuando el sanguinario Hitler hizo el intento de eliminarnos asesinando seis millones de nuestra gente, tampoco pudo excluirnos, a cambio fortaleció nuestra fe más que nunca. ¿Qué les hace pensar que ustedes, ignorantes resentidos tienen capacidad para lograrlo?
Hoy, frente a la Sinagoga de Maripérez, cuando el Honorable Rabino iba iniciar una lectura, un grupo de malévolos rojos de nuevo intentaron amedrentarnos. Tampoco lo lograron.
¿Quienes dan las órdenes?
¿Es que no han entendido que no podrán con nosotros? ¿De que valen las mentiras del ilustre Canciller, las lamentaciones del Presidente y los clamores de otros personeros gubernamentales pretendiendo hacer creer que se investigarán los hechos.
¿Quienes dan las órdenes?
Les recuerdo que los que atacaron la Sinagoga, hace pocos años profanaron la imagen de la Virgen Patrona en la Plaza Altamira. A ella la decapitaron, la pintarrajearon y la hicieron posar en posiciones obscenas. Son los mismos que con frecuencia atacan la Nunciatura.
¿Quienes dan las órdenes?
No atacan los judíos, no, atacan la religión por que ésta es un obstáculo en el camino marxista. Para ellos cualquier fe es un estorbo. Para el comunismo, históricamente, solo se debe ser fiel al ESTADO. Deben saber que tanto los actores como quienes los mandantes pagaran bien caro su conducta, por que el Universo tiene códigos que ningún régimen puede invalidar.
Los venezolanos de todos los credos somos fieles al Creador, al Hacedor de todo y ningún humano ocupara su lugar por mucho que persiga a quienes profesamos una religión.
Cuando me preguntan si siento miedo por estar anotada en la base de datos de mi comunidad, mi única respuesta es no, no tengo miedo. Y no siento temor por que nunca he negado mis raíces, por el contrario, las he esgrimido como punta de lanza para mi batalla en pos de la toma de conciencia. Y así como estoy registrada en la base de datos de mi comunidad, también lo estoy en la base de datos de mi país, en la del CNE, en la de Tascon. En la base de datos de mis colegas, en la base del dato de las escritoras. No será difícil encontrarme, aquí estoy.
viernes, 1 de agosto de 2008
NUEVA CIENCIA: PARAPSICOLOGIA
Mañana Agosto 2 doy inicio a la nueva FORMACIÓN PARA LÍDERES PLANETARIOS. Pero he recibido algunas solicitudes de hacer cursos por internet.
Me complace ofrecerles a partir de esta fecha el CURSO ON LINE DE PARAPSICOLOGIA que se iniciará el próximo jueves 21 de agosto de 2008.
Las inscripciones se recibirán hasta el día 18 de este mismo mes. Enviare el pensum y las condiciones a quien lo solicite.
Pueden contactar por el teléfono (58-212) 5519440 o el (58) 0414 1359380
Les espero
Me complace ofrecerles a partir de esta fecha el CURSO ON LINE DE PARAPSICOLOGIA que se iniciará el próximo jueves 21 de agosto de 2008.
Las inscripciones se recibirán hasta el día 18 de este mismo mes. Enviare el pensum y las condiciones a quien lo solicite.
Pueden contactar por el teléfono (58-212) 5519440 o el (58) 0414 1359380
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