lunes, 28 de octubre de 2013

VIVIENDO LOS ULTIMOS TIEMPOS


"No dejes nunca que te caiga la noche al mediodía"

Don Luis Zambrano

Señores, hemos comenzado a vivir los últimos tiempos.

Desde no hace mucho, se nos ha venido advirtiendo que la conducta del humano –como especie, dejaba mucho que desear. Aquí, en el espacio físico que se nos dio como vivienda, en el colorido y frondoso lugar de nuestros sueños, el hermoso planeta azul de abundantes aguas, la mayor dedicación de sus habitantes ha sido hacia el desafuero y el poco orden externo y menos orden interno. El desarrollo de un ego mal entendido es la ley que ha privado.
Se ha utilizado las religiones como divisoras, como surcos que no se unen ni se  encuentran en ningún espacio, siendo como son hijas de los mismos conceptos, pero con diferentes vocablos. Como fundamentos de vida  y  monitoreo, se establecieron diversas filosofías espiritualistas, a pesar de las mejores intenciones de sus creadores, algunos de sus seguidores fanatizaron a seres necesitados de pertenencia cubriéndolos  con la creencia de que esta era la verdadera y única. Lograron muchos adeptos.
La poca seriedad que a veces los nutre, se alimentó del producto de falsos Maestros, quasí dioses con una verborrea envolvente y el atosigante uso de palabras grandilocuentes. Les considero charlatanes del conocimiento, muchos de ellos con una vida y conducta que difieren grandemente de su pregón. Pero hay otros, quienes  con humildad entregan su sabiduría en beneficio de todos y sin cuantificar su éxito, este llega por añadidura, no necesitan utilizar a nadie. Solo su interno aflora y van andando los caminos de la enseñanza por doquier.
En tiempos cuando diversas revoluciones políticas se han manifestado, otros hemos comenzado la revolución de la vida, el reinicio de los tiempos y a ellos accederá aquellos que se han venido preparando. Estamos en el último escalón del ayer mientras mantenemos entreabierta la puerta del hoy, al que llegamos con toda suavidad pero con firmeza si bien también con algo de temor. Tememos a todo cambio, al de conciencia,  de costumbres y sistemas de creencias, a la modificación de viejos paradigmas que  bien nos han servido para vivir apoyados en ellos, que nos han mantenido en un espacio de confort.

Pero los tiempos se transforman en todos los aspectos: físico, energético, social y sobre todo, de conciencia. Este hoy al que me refiero, como todo cambio, viene precedido de manifestaciones dolorosas, trastornos físicos concebidos por modificaciones energéticas. Unas creadas por nosotros, otras, en su mayoría, por el aumento frecuencial de nuestro planeta.

Hay una red lumínica compuesta por meridianos y ecuadores que dividen la Tierra. Se trata de bandas energéticas que, con su alto giro y vibración, lo llevan a madurar mientras pasa por esos cambios de frecuencia. Ellos dependen de innumerables y difíciles aspectos, pero uno muy importante, es la frecuencia de sus habitantes: el hombre. Este debe capitalizar las modificaciones que continuarán viniendo.

Todo lo que va en vía de la perfección se transforma, se depura, para llegar a estados superiores y, en el caso de la estructura de la Tierra, va a perder gran cantidad de masa.
Veremos una nueva arquitectura geográfica diferente, en ella apreciaremos la elevación de terrenos planos y el hundimiento de algunas altitudes. Habrá caudales donde antes escasas aguas corrían y viceversa, y el pálido verde de los montes adquirirá brillo así como los animales de esos espacios, encontrarán mejores condiciones para su supervivencia y los cielos, oh! los cielos mostrarán toda su transparencia, como esa que una vez hubo pero que hemos olvidado en el paso de días ya lejanos.
Una de las alertas que se les dan a todos los agentes físicos, es que presentaran un notorio cambio en la rápida subida de frecuencia. Se refieren a temperaturas muy altas, mientras en los glaciares  habrá dos fuentes de transformación: la congelación máxima o el derretimiento de ella, parcial o total. Al igual que  estar atentos de la aurora boreal y todas las energías que se desprenden del sol y que van directamente a la Tierra. Puede haber pérdidas en todo lo que se trate de agricultura, abundante presencia de insectos muchos con cambios en su forma, bacterias no detectadas provenientes del mismo calentamiento de la Tierra y constituidas por el mismo planeta, pero que, con los cambios de temperatura se hacen resistentes, y a medida que la calentura fluctúe ellas afloran.  Por eso hoy en día se habla de la onda elíptica y, cada vez que la Tierra pasa por ella, sus transformaciones son  bruscas. Una de esas elípticas concluyó cuando desaparecieron los dinosaurios, ahora está culminando el segundo proceso.

En el caso del hombre, también habrá trasformaciones físicas visibles y no visibles, en ambos casos se requieren también del cambio espiritual para poder completarse, y así se irá convirtiendo cual  larva humana en mariposa del tiempo,  de manera muy especial  en la reformulación del errado concepto de amor  hoy aceptado como condición sine qua non. Este tiene un basamento actual intrínsecamente físico pero alejado  del corazón, pasa ahora  a hacerse depositario de la luz y la armonía que merece un nuevo amanecer.

Cuando el hombre se transforma se acerca e integra a lo nuevo y al permanecer en esos cambios, evoluciona. Estos son controlados y deseados y es igual para la vida en el planeta. O se crece y evoluciona en lo permanente o se cambia velozmente hacia nuevos estados aún desconocidos. Evolucionar en lo que se es, sería la mejor perspectiva.

Vivimos por tanto los últimos  tiempos, si, los últimos tiempos de la irresponsabilidad y el  desorden, por cierto,  no exentos de importantes y numerosos triunfos científicos, tecnológicos, culturales, humanistas y espirituales. Pero vendrá otra época. Vendrán cambios para una nueva humanidad, una nueva toma de conciencia, germinará una nueva vida.  A ella entramos pisando los tiempos del amor, el equilibrio , la prudencia,  la conciencia ampliada. Vamos hacia  la vida en armonía.

Impulsémonos para ser coparticipes de este paso.

Martha Rosenthal    agendamagica@gmail.com

 

 

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