viernes, 13 de diciembre de 2013

MENSAJEROS Y MENSAJES


MENSAJES Y MENSAJEROS


 




El hombre actual está lleno de miedos, especialmente a lo que no puede ver, entender o que le genere inquietud, pero cuyos efectos son perceptibles.  

Cree sólo en lo visible, en el producto de la vida material, el mundo de las formas, dónde únicamente acepta como real lo tangible. Sin embargo, muchos textos que nos hablan sobre esa realidad se basan en aspectos filosóficos, por lo tanto inmateriales. Ello le lleva a rechazar lo que temen saber. Mis años de experiencia en el mundo de la paranormalidad, me han demostrado que, aun aquello que no vemos ni tocamos,  existe.

 
Uno de los formas que mayor interés ha creado, tanto en el publico en general como en el mundo de la experimentación, es la del contacto con seres incorpóreos. Sus mensajes son atraídos al espacio de la forma por quienes conocemos en algunos países como “canales” o “antenas”.  En otros tiempos el desprestigio abanderaba los criterios sobre quienes así se definían. Hoy son perseguidos tanto por la prensa, como por estudiosos, ávidos de saber algo que va más allá de lo evidente. Hoy profesionales de todas las áreas del saber, sean científicas, humanísticas o artísticas, investigan sobre este tema. Y no podríamos investigar en algo que no existe.
 
Una canalización suele ser objeto de todo tipo de apelativos. Lo primero que se le sugiere, es asistir a consulta con algún especialista en estudios de la mente, ―lo que por cierto es muy sabio―.  Sin embargo el propósito, es descalificarle para que se acepte como insano mental. Desde luego, la primera reacción es el temor.

 En muchos casos, a esas personas capaces de obtener información desde el más allá, se les tildó de esquizofrénicos, o bien otras patologías semejantes. En otros, se les confundió con mediums. Sin embargo, aunque sin duda no todo quien escucha voces es un enfermo, ni todos son canales. Por ello he alentado el análisis concienzudo de estos casos, sencillamente por que he asistido a la evaluación psiquiatrica y psicológica de no pocas personas. De estos, un importante porcentaje demostraron estar tan sanos como cualquier lector interesado en este tema, mientras un grupo menor fue sometido a adicionales rondas de pruebas, resultando necesario atención médica calificada.

 Día por día crecen los especialistas en estudios de la mente. De igual forma, se desarrolla exponencialmente el elenco de los interesados en la paranormalidad, pues ahora las experiencias anómalas son vistas por  los medios de comunicación, como un elemento de fascinación y encanto para el gran público. Por los científicos más ortodoxos, que cierran los ojos ante la posibilidad de confirmar aquello que, por siglos, han negado, tal como lo fueron en épocas remotas, hoy superadas. Por los estudiosos contemporáneos de las ciencias de la mente, ampliando sus criterios y  con prudencia, analizan los eventos. Pero hay un importante número de estudiosos, investigadores de mente abierta, que se deciden a ver algo más allá de lo evidente.

Ahora son los tiempos de estudiar la Función Psi.

 Comencemos por determinar que el mundo quantico —donde todo es posible—, sus partículas forman parte tanto del mundo material como del inmaterial.  Y es precisamente desde allí de donde procede la información que los canales atraen a nuestro espacio. Muchos de estos contenidos ya está siendo estudiados y evaluados por la ciencia contemporánea. Claramente lo dice el físico Schabath van Nes Ziegler en su TEORIA DEL UNIVERSO MULTIDIMENSIONAL, al explicar que “Cuando lo físico y lo psíquico se mezclan en un continuo, se requiere un proceso de evolución sincronizada de ambos campos del ser humano, porque no es posible (sin grandes peligros) vivir  determinadas experiencias físicas en lo que hasta ahora creíamos mundo psíquico sin su correspondiente preparación psíquica”

 Esa preparación psíquica se basa en la telepatía, capacidad paranormal conocida desde tiempos remotos y se dice está establecida en el hemisferio cerebral derecho. Ejercitarlo es una forma de consolidar un canal.
 
Este es un telépata altamente capacitado para trasladar información de un nivel superior a uno inferior, trayendo respuestas que de otra forma no podríamos obtener. Para ello, voluntariamente cede su físico a un ser incorpóreo quien se expresara a través de él. Esos seres sin cuerpo en cambio tienen alta conciencia, poseedores de conocimientos y sabiduría aun desconocidos en nuestro ámbito, usan al canal como intermediador entre su espacio tiempo y el nuestro.

Aceptar que hay una conexión directa y posible entre lo que conocemos como más allá y nuestro mundo físico, implica romper paradigmas, establecer nuevos modelos de creencias, desaprender para volver a aprender. Y no es sencillo. Nos impacta la enseñanza escolar tradicional, el ámbito familiar, el religioso y el social, que desconocen lo que no ven. Y únicamente desde la fe aceptan a un ser superior.







Pero aquí no les hablo de fe.


Fe, es creer ciegamente en lo que no vemos. Aquí les hablo de una realidad experimental, que no sólo conozco ampliamente, sino también la conocen centenares de otras personas en el orbe, quienes de una u otra forma, participan activamente en ello. Amén de quienes se dedican a investigar.

 
¿Cómo nos llega la información? Procede de realidades sutiles y alcanza al humano partícula a partícula, a una velocidad mayor a las conocidas. Es energía transformada en conocimiento, semejante a los códigos de una computadora, la cual sólo entienden los expertos, quienes previamente entrenados, saben decodificar el mensaje. Recordemos al Dr. J. Hynek quien hablaba de “uno o más espacio-tiempos o realidades alternas que albergarían mundos como el nuestro, o tal vez superiores”  A su fallecimiento en 1986, ya había elaborado interesantes investigaciones a este respecto. Ahora, veinti tantos años más tarde, sus palabras adquieren mayor peso.

 

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La canalización se induce al aprender a alterar voluntariamente la conciencia y elevar la frecuencia vibratoria,  para accesar a un espacio cerebral que se amplia como para recibir los impulsos eléctricos que se convertirán en palabras, formas, imágenes, notas musicales. En otros casos, se logra con movimientos monótonos, danzas, toques de instrumentos de percusión o cantos repetitivos que se pueden acompañar de mudras o drogas. Un verdadero canal, no requiere de estas para alterar su conciencia.
 

En tiempos ahora lejanos, se hablaba de comunicarse con deidades y ángeles. Eran los oráculos y profetas de entonces quienes lo hacían, luego los shamanes de culturas diversas; hoy en día muchas personas lo logran. Unos en forma espontánea pero sin metodología ninguna, otros usando sus potencialidades y aprendiendo técnicas de mejoramiento para lograr una comunicación superior.  Adicionalmente, un buen número de personas que, en búsqueda de protagonismo, dicen contactar con seres etéreos, emitiendo un mensaje que deja mucho que desear, pues gran parte de ello es tan sólo una expresión de su mente concreta. Créase o no, desde 1861 a 1863 Abraham Lincoln había reportado ser guiado por un ser no físico a través de  Nettie Colburn. Esto ocurría en la presencia de muchos testigos.
 
Atraer la información, puede hacerse de manera oral, repitiendo el mensaje que llega a la mente, dibujando en forma automática y veloz, trasladando a un pentagrama las notas musicales o a un lienzo pinturas y formas. Y naturalmente, la escritura automática.
 
Sobre este tema, continuaré escribiendo en otra oportunidad.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 

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