viernes, 6 de mayo de 2016

EL MUNDO DE LO INVISIBLE


Día por día crecen los especialistas en estudios de la mente, como  suman los interesados en la paranormalidad, pues ahora las experiencias anómalas son vistas por  los medios de comunicación, como un elemento de fascinación y encanto para el gran público.

El hombre está lleno de miedos, especialmente a lo que no puede ver, entender o que le genere inquietud, pero cuyos efectos son perceptibles. Cree sólo en lo visible, en el producto de la vida material, el mundo de las formas, la tercera dimensión, dónde únicamente acepta como real, lo tangible. Rechaza lo que teme saber. Mis años de experiencia en el mundo de la paranormalidad, me han demostrado que, aun aquello que no vemos ni tocamos,  existe.

Una de los formas que mayor interés ha creado, tanto en el público en general como en el mundo de la experimentación, es la del contacto con seres incorpóreos. Sus mensajes son atraídos al espacio de la forma por quienes conocemos como “canales” o “antenas”.  En otros tiempos el desprestigio los cubría, hoy, son perseguidos tanto por la prensa, como por estudiosos, ávidos de saber qué hay más allá de lo evidente. Profesionales de todas las áreas del saber, sean científicas, humanísticas o artísticas, investigan sobre este tema. Pero…¿podríamos investigar en algo que no existe?

En muchos casos, a esas personas capaces de obtener información desde el más allá, se les tildó de esquizofrénicos u otras patologías semejantes. En otros, se les confundió con mediums. Sin embargo, la realidad es que no todo quien escucha voces es un enfermo pero tampoco todos son canales. Por ello he alentado el análisis concienzudo de estos casos, sencillamente porque he asistido a la evaluación psiquiátrica y psicológica de no pocas personas. De estos, un importante porcentaje demostraron estar tan sanos como cualquier lector interesado en este tema, mientras un grupo menor fue sometido a adicionales rondas de pruebas, resultando necesario atención médica calificada. Fueron unos pocos.

A medida que la ciencia expande sus puertas para entrar en lo que un día desecharon, nos permitimos reconocer cuando “escuchamos” un mensaje que llega de un espacio indeterminado.

Los científicos más ortodoxos, cierran los ojos ante la posibilidad de confirmar aquello que, por siglos, han negado, cosa que ha ocurrido desde épocas remotas, hoy superadas. Por los estudiosos contemporáneos de las ciencias de la mente, ampliando sus criterios y  analizando los eventos. Pero hay un importante número de analíticos, investigadores de mente abierta, que se deciden a ver algo más allá de lo evidente. Que han comprendido que en el mundo de lo invisible están las respuestas, que en otras esferas no han logrado obtener.

Me pregunto, ¿en qué grupo se ubicaría usted? Queda mucho por decir.






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